Otra parte

Jimmy R. Fortson y las revistas de mi padre

Mi padre tenía una biblioteca más que respetable, acaso unos diez mil volúmenes, en su mayoría de literatura. No había día en que mi padre llegara sin uno o más volúmenes, además de revistas y diarios; entonces lo seguía para ver qué había traído a casa.

Así fue como descubrí, poco a poco, revistas como Vea, un tabloide impreso en color sepia con frondosas mujeres en bikini en la portada —y de la que James R. Fortson dijo que “era típica de peluquería y no eran más que fotos vulgares de chicas vulgares, que para cortarse el pelo no estaba mal, pero faltaba algo de más calidad”—, y Venus, ésta impresa en color azul. Ahí estaba una edición de la Picardía mexicana, de Armando Jiménez. La revista que más me gustaba se llamaba D’Etiqueta y era la versión nacional de la famosa Playboy de Hefner. En D’Etiqueta, además de las bellezas semidesnudas había artículos y entrevistas, la misma fórmula que repitió su director, James R. Fortson, en otra revista no menos inquietante: Caballero. Eran los años sesenta y la censura estaba a la orden del día. Fortson y sus revistas sufrieron los embates de un autoritarismo mojigato y anacrónico: Él, Él y Ella, Eros —donde se publicaron desnudos masculinos por primera vez en México.

Nunca conocí a Fortson, pero sí a su hijo Santiago, asiduo a los reventones de los jueves del Nueve, en la Zona Rosa. (Una vez llegó disfrazado de perro y dijo que venía del Festival de Canes.) En una extraordinaria entrevista que le hizo Juan Alberto Vázquez a Fortson, el reportero se pregunta: “¿Cuál James Fortson lo recibirá? ¿El ejemplar editor que logró conjuntar a colaboradores de la talla de Rius, Salvador Novo, Renato Leduc, Carlos Monsiváis, Serio Magaña, Fernando Marcos, Juan López Moctezuma, Alberto Isaac, Naranjo y Raúl Prieto (el entrañable Nikito Nipongo), entre decenas de luminarias más? ¿Al que muchos reconocen como el Hugh Hefner mexicano por combinar los desnudos con el arte y los temas de coyuntura? ¿O el cuatro veces ganador del Premio Nacional de Periodismo y lúcido entrevistador de grandes estrellas desde Ginger Rogers hasta Paul Anka, Rocío Dúrcal, Silvio Rodríguez y Kiss? ¿Aparecería un ser resentido luego de que hace 21 años una funcionaria lo expulsó de los medios electrónicos o enfrentaría al hombre que le hizo ‘la entrevista de su vida’ a nuestro no Nobel, Carlos Fuentes?” (“Cara a cara con James R. Fortson”, Milenio Diario, 1 de diciembre de 2013).

Creo que el Fondo de Cultura Económica debería de publicar las revistas de Fortson, verdaderas joyas del periodismo, en una colección facsimilar.