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El “shok” psíquico

Nos dice Sklovski: “Las expresiones inéditas cuya originalidad y novedad nos inquietan y nos conturban, nos producen el “shok” psíquico” (Helena Beristáin, Diccionario de retórica y poética, pp. 134-135).

En el entorno de la “tradición y ruptura”, acuñado por Octavio Paz, las nociones del arte se reconstruyen. El “ruido”, aquello que empañaba el círculo de la comunicación, se transformará, de acuerdo con Iuri Lotman, en algo fundamental para el lenguaje artístico.

En adelante, el “ruido” no representará el “vicio” o el “error”, sino será un elemento indispensable para la obra de arte. Lo que generará la “ambigüedad”, o la “polisemia” en la creación (id).

El impacto que nos provoca una obra de arte -pienso en el dibujo de José Luis Cuevas, Alejandro Colunga, la pintura de Sergio Garval, Marta Pacheco, Jorge Pérez y Pérez, la fotografía de José Hernández Claire, Eugenio Recuenco, Joshua Hoffine, la poesía de José Watanabe, Luis Vicente de Aguinaga, Amado Aurelio Pérez, la escultura de Colunga (bis), Dolores Ortiz, David Agredano, la arquitectura de Luis Barragán, Alejandro Zohn, la música de Leo Brouwer, Manuel M. Ponce, Antonio Navarro-, surge de la ruptura con el mundo automatizado.

De los universos sonoros, conservo con emoción –algo inseparable del “shok” psíquico-, las siguientes obras:

Música para los funerales de la reina María, de Henry Purcell, la Sarabanda de la Suite en ré menor de George Friedrich Haendel (en su versión para cuerdas), música para la película de Peter Greenaway El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante de Michael Nyman, El Decamerón Negro, para guitarra sola de Leo Brouwer, las sonatas para guitarra de Manuel M. Ponce, Homenaje a Igor Stravinsky y Las meditaciones de la virgen de Antonio Navarro.

A veces el “shok” psíquico sonoro se magnifica con lo visual. El caso de la obra de Richard Strauss Así hablaba Zaratustra en la película 2001 una odisea del espacio, de Stanley Kubrick, la Musica ricercata de György Ligeti en el extraordinario film Ojos bien cerrados, del mismo Kubrick.

(…)

Hace un par de semanas, en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, se llevó a cabo el II Concurso Nacional de Piano, organizado por el Departamento de Música de nuestra alma mater.

En lo particular, me sentí impresionado con la interpretación de Cristian Rachid Bernal Castillo, de la Ciudad de México, quien obtuvo el segundo lugar. Su versión de la Sonata para piano no. 3 de Sergei Prokofiev, definitivamente me “shokeó”. Felicidades.

Hasta en quince, con más hipersonidos.

leverkhun1@outlook.es

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