Music Club

La música es un sendero que se bifurca

Hacia la medianoche lo despertó

el grito inconsolable de un pájaro.

Jorge Luis Borges, Las ruinas circulares

 

En el mundo de la música las clasificaciones siempre han estado de moda. A mi memoria vienen los tiempos –desde los últimos setentas del siglo pasado-, en que se hablaba del heavy metal, el rock progresivo, el experimental, el grunch, el hardcore, la música electrónica, el punk, el jazz concreto, el new age. Algunos de estos movimientos fueron bautizados con el mote de contracultura. Música underground.

También vienen a mi memoria los históricos Led Zeppelin, Pink Floyd, Génesis, Nirvana, Frank Zappa, Universo Zero, Tangerine Dream, Klaus Schuelze, Soft Machine y más hasta alcanzar un largo etcétera que rebasa mi Alzheimer musical.

Se clasifica a partir del feeling, de los instrumentos utilizados. Los grupos eran pesados, duros –utilizaban los instrumentos eléctricos tradicionales: guitarra, bajo, batería, voz rasposa o de un alto registro en los agudos-, pero se aproximaban a otro género, el rock progresivo por ejemplo, si decidían utilizar en los tracks sintetizadores o instrumentos no convencionales –la cítara de la India, el laúd-, o clásicos.

El indie, el gótico, la música industrial, el tecno, el pop, la música del mundo, el death metal, el lounge y el nuevo progresivo engrosan la lista de bifurcaciones sonoras.

Me declaro sorprendido de la rapidez con que surgen las clasificaciones. Hace unos días decidí adquirir un CD por su paratexto, su portada.

Una portada conlleva una carga simbólica. Uno puedo imaginar lo que sobrevendrá musicalmente.

Jorge Escatel, asesor de Mixup, se convierte en mi guía. Se expresa con sapiencia, sin correcciones. Esto es Metal Sinfónico me dice, mientras recorro con mirada obsesiva la portada del disco en cuestión: Una mujer en sepia, una atmósfera en sepia, una fotografía que me hace recordar El Pentateuco del cosmos de Dave Greenslade, viaje espacial de 1979 acompañado de un libro de pinturas de Patrick Woodroffe (realismo fantástico).

Regreso. En la parte superior de la portada, leo el nombre de la banda: DIABULUS IN MUSICA, grupo español que ha producido tres materiales discográficos: Secrets (2010), The Wanderer (2012), y Argia de 2014.

Está conformado por cinco jóvenes: Zuberoa Aznárez (vocales), Gorka Elso (Teclado, voz gutural), Odei Ochoa (Bajo), David Carrica y Alexey Kolygin (guitarras).

DIABULUS IN MUSICA sorprende por su intensidad. Guitarras duras, coros mixtos, voz aterciopelada recorriendo su registro con holgura. Argia es una novísima experiencia sonora. Te recomiendo vivirla.

 

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