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Disonancias, esferas e inflación

En un pasado ya remoto, un presidente de nuestra república, juró defender el peso “como un perro”. Así lo dijo él en su último informe presidencial. Presa de la emoción, derramó algunas lágrimas y nacionalizó la banca.

El hecho se dio hace 34 años. El presidente se llamaba José López Portillo. En 1982, a pesar del emotivo discurso proferido en los altavoces institucionales, una inflación incontrolable se disparó en el mercado nacional.

Recuerdo una tarde gris, en la que se anunció la caídamás dura del peso frente al dólar –de una cadena ya interminable- y un aumento desmedido en el precio de los productos, que se reflejaría al día siguiente.

Durante toda esa tarde, los precios se mantuvieron, así es que era la última oportunidad de adquirir algún producto antes de que fuera imposible su compra.

Un disco de EelaCraig, grupo alemán de rock progresivo, yacía en uno de los estantes del 5º Poder, tienda de discos.

Costaba $1,800.00 pesos –recordemos que el peso perdió tres ceros durante el periodo del Lic. Carlos Salinas de Gortari-, y al día siguiente costaría $5,000.00.

Durante toda esa tarde me empeñé en conseguir aquellos $1,800.00 que luego se convertirían en el patrimonio cultural de un servidor. Los obtuve diez minutos antes de las ocho. Corrí por las calles a una velocidad de vértigo. Llegué a la tienda al tiempo que estaban cerrando la puertita de la cortina metálica.

-¿Todavía me puedes vender un disco al precio de hoy? Le pregunté al muchacho que se vislumbraba tras la puerta.

-Sí, todavía, ¡Pásate! Me contestó sonriendo, como si fuera mi cómplice.

Tomé el disco entre mis manos. Lo vi y acaricié con ternura –una portada austera con la imagen de un monstruo azul-, y pagué en la caja.

Aquel aciago día –con la angustia de mis 17 años y la crisis que nos golpeaba-, coloqué el disco y me dispuse a escuchar a EelaCraig. Un sonido de órgano, majestuoso –a la manera de Henry Purcell- en la introducción, seguido por un discurso musical sereno, que intertextualizaba algunas sonoridades de Pink Floyd.

En México, la economía siempre ha sido motivo de angustia. Pienso ahora en los jóvenes que comienzan a abrirse paso en medio de la crisis. Los que estudian, los que se han hecho de un trabajo para sobrevivir, los que se han casado. El futuro que les depara, por demás incierto, me entristece.

No hemos sido capaces de garantizar nuestro presente. Actuemos con sensatez por el mañana de todos los jóvenes de México.

leverkhun1@outlook.es/ @AlterRuy