Music Club

De ayer y otras medusas

A Rosy, que cada domingo comparte meditaciones en el café D’Val

 

Hace años, asistir a un recital al ExConvento del Carmen era motivo de júbilo –entre estudiantes de música, melómanos y curiosos-, la oportunidad de escuchar gratuitamente a los grandes intérpretes del siglo XX, nacionales y extranjeros.

Los martes por la noche, en la Sala Higinio Ruvalcaba, resonó alguna vez la guitarra de Alfonso Moreno, de Enrique Flórez, el violín de Manuel Enríquez, el piano de Paul Badura Skoda.

El jueves, los “Jóvenes Valores” tenían la oportunidad de estrenarse. Tocar en el ExConvento del Carmen representaba una suerte de confirmación artística. “Es el segundo foro después del Teatro Degollado”, aseverábamos con cierta dosis hiperbólica.

Ocio, tiempo libre y diversión no formaban parte del imaginario banalizador que trae cabeza abajo a las manifestaciones artísticas de Jalisco.

Los martes en el ExConvento del Carmen y los jueves de Jóvenes Valores eran dos programas que impactaban –es decir, se publicitaban en los medios impresos, se hacían crónicas de los eventos realizados- gracias a la intervención de experimentados músicos, administradores de la industria cultural.

Otras salas de nuestra metrópoli gozaban también de respeto. El Foro de Arte y Cultura, donde se presentó –en los ochentas- el grupo mexicano de rock progresivo ChacMool, la Capilla Tolsá del Hospicio Cabañas –inolvidable la cantante Lourdes Ambriz con Siglos Pasados-, el Teatro Alarife Martín Casillas –y el concierto de jazz del grupo alemán Kontak Trío-, y en menor escala musical el Teatro Experimental de Jalisco.

Sin embargo, los espectáculos de música –que no de teatro-, en esos recintos, siempre fueron intermitentes, pretextando falta de acústica, carencia de panóptica.

Si bien las nuevas apuestas culturales del estado: el auditorio Palcco, el traslado de los conciertos de los Martes de Música y Ópera al Teatro Alarife Martín Casillas, sugieren movilidad, es importante revitalizar y estabilizar la actividad musical en foros alternos, que hoy pasan por elefantes blancos.

De la misma manera, debería ser tarea de primer orden la programación de conciertos y recitales de calidad internacional. Quien visite o revisite el Palacio de Bellas Artes en la ciudad de México, se sorprenderá de su cartelera. Cada semana, artistas de la talla de Ivo Pogorelich, Maurizio Pollini, o el grupo I Musici, se presentan en ese espacio del arte.

A Guadalajara nunca ha venido David Russell, Manuel Barrueco, Martha Argerich, Ivo Pogorelich por ejemplo. Hace un par de años que Enrique Bátiz no dirige la OFJ.Músicos que aseguran el lleno en cualquier teatro del mundo.

Valdría la pena invertir en eso ¿No cree?

 

leverkhun1@outlook.es @AlterRuy