Music Club

Vuelo Nocturno

No sopla el viento, dormido allá en sus cuevas,

y en lo alto se ha detenido el cielo, con sus estrellas y sus sombras.

A un retrato

Octavio Paz.

 

A la memoria de Luis Herrera de la Fuente.

 

Luis Herrera de la Fuente (Ciudad de México, 1916-Ciudad de México, 5 de diciembre de 2014), dirigió la Orquesta Filarmónica de Jalisco a lo largo de tres años, de 2000 a 2003.

A Herrera de la Fuente llegó a comparársele con uno de los más grandes directores de la historia de la música: Herbert von Karajan.

Vino a dirigir nuestra orquesta revestido de un gran palmarés. Había sido director de la Orquesta Sinfónica Nacional, de la Orquesta de Minería y de la Filarmónica de la Ciudad de México.

Fue en 2002 cuando asistí –llamado por el renombre del maestro-, a uno de sus conciertos ofrecido en el Teatro Degollado.

Ahí, en medio del silencio, de la solemnidad, hizo su aparición de la Fuente. Y entonces sucedió la magia: Los asistentes nos pusimos de pie al verle, aplaudimos a lo largo de varios minutos a uno de los más grandes directores de orquesta que ha dado México.

Lo que vino a continuación fue el clímax. Wagner, Beethoven, Respighi. La orquesta sonaba como nunca. Un sonido terso, diáfano. Melodías y armonías en su temperatura ideal. La OFJ era un instrumento perfectamente afinado, una máquina sonora que conjugaba ciencia y arte.

Debo confesar que aquella interpretación ha sido la mejor que le he escuchado a la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

Con su muerte,perdemos a un genio, pero también a un hombre honesto: “Como director de orquesta no se es más que un artesano. Uno va a una orquesta a hacer labores propias de la artesanía: poner las cosas en su lugar. Uno no debe buscar imponerse sobre la música, sino dejarla hablar, que es lo que creo que lleva a los públicos  a una mayor felicidad”.

El mejor homenaje sería no olvidarlo. De la Fuente también fue compositor –de dos sinfonías y dos ballets por ejemplo-, escritor de ensayos musicales: La música no viaja sola, Notas falsas y Música y vida, y fan de los RollingStones.

(…)

Esta noche escucho un réquiem: WarRequiem,op. 66, del compositor británico Benjamin Britten (Lowestoft, 1913 - Aldeburgh, 1976), con la Orquesta Filarmónica de Londres dirigida por el propio Britten. Más tarde revisitaré una obra maestra del metal progresivo: Fear of a BlankPlanet, de la banda inglesa CorcupineTree.

Buen viaje sonoro.

 

leverkhun1@outlook.es 

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