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Universos sonoros de Mario Lavista

Motivo de celebración que la Universidad de Guadalajara, a través de la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, invitara a uno de los músicos mexicanos más importantes del siglo XX: Mario Lavista.

Lavista (Ciudad de México, 1943), estudió composición con Carlos Chávez –el gurú del nacionalismo musical-. Es fundador y director de la revista Pauta –la mejor revista de música en México-, y miembro de El Colegio Nacional.

El Maestro impartió un curso en el Departamento de Música de la Universidad de Guadalajara el martes 25 y 26 de febrero. El 27, ofreció la conferencia magistral Música religiosa, en el Paraninfo “Enrique Díaz de León” de la Máxima Casa de Estudios en nuestro Estado.

La música de Lavista es un paisaje experimental. Arte y ciencia se unen para estructurar un universo sonoro distinto. Lenguaje invocado por la erudición técnica y el demonio creador.

Sí, es un lenguaje para expertos, pero todo lenguaje especializado lo es. En las dos conferencias, ofrecidas en el Departamento de Música, los términos: Técnica extendida –exploración de todas las posibilidades sonoras en un instrumento tradicional-, multifonía –dos o más sonidos producidos en cualquier instrumento monofónico (de un solo sonido), como el clarinete-, y el juego armónico de los instrumentos –pienso en Eljuego de los abalorios de Herman Hesse-, estuvieron presentes.

Ya inmersos en su música, Mario explicó –con generosidad-, los motivos generadores de su discurso: La intertextualidad –la poesía de Villaurrutia presente en Reflejos de la noche-, un viaje que es un espejismo sonoro. La noche es un espejo que refleja los sonidos del día. La metatextualidad: La utilización de los intervalos perfectos del Medievo –la música de las esferas, el contacto con la divinidad-, tanto como los intervalos prohibidos: el tritono, el intervalo del diablo –San Agustín y su tratado De música-, para crear el Salmo, una obra maestra para soprano –Lourdes Ambriz, en el material discográfico-, cuatro crótalos y contrabajo –utilizando en este último el arco circular-.

Cuaderno de viaje para viola sola, Marsias, para oboe y copas de cristal y el Stabat Mater para ocho chelos ycoro mixto de cámara, completaron el corpus sonoro de Mario Lavista en las conferencias de la Cátedra.

Los alumnos que asistieron –en su mayoría de composición- a las conferencias, mostraron un alto nivel de conocimiento de la técnica compositiva, que vale acotar. Sin duda se lo deben a sí mismos –hay excelentes compositores jóvenes-, pero también –seguramente-, a la labor de Manuel Cerda, profesor de la cátedra de composición en el Departamento de Música.

Coda. En el evento estuvo presente Antonio Navarro Ramírez, gran compositor jalisciense vivo, compañero de viaje de Lavista y Cerda en la experimentación sonora.

Enhorabuena.

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