Music Club

Thank you,Mr.Nyman

El sábado 16, dentro del Festival Cultural de Mayo, se presentó en el Teatro Degollado uno de los grandes compositores de los siglos XX-XXI: Michael Nyman.

Es la segunda ocasión que conozco a un genio vivo de la música –equiparable a Johann Sebastian Bach, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven o Manuel M. Ponce-. La primera vez fue en La Habana, Cuba, cuando tuve la oportunidad de asistir al Festival de Guitarra de La Habana, en 1992.

El compositor Leo Brouwer, gurú de la música contemporánea, presidía el festival. Como un remix de la película Forrest Gump, los participantes –en su mayoría guitarristas-, lo seguíamos a donde él iba, nos deteníamos cuando él se detenía, entonces se oía una voz que emanaba del grupo de seguidores: “va a hablar”.

Así, “En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen”, como diría Xavier Villaurrutia, Brouwer profería breves pero significativos consejos, a los que añadía una frase lúdica: “Ya me deben una (o dos) cervezas”. Luego nos obsequiaba música editada por la Editorial Musical de Cuba.

Fui ejecutante en el curso de perfeccionamiento que él impartía. Toqué la Saudade no. 3 de RolandDyens, obra efectista del repertorio contemporáneo. Habiendo transcurrido casi dos horas de revisión, Brouwer me dijo: “Chico, ya me debes 20 cervezas” (y yo con ganas de descubrir los celebérrimos mojitos).

(…)

Admirador de Michael Nyman, asistí al concierto en donde la Michael Nyman Band –ejecutante de su música por más de treinta y cinco años- revisitaría sus sonoridades fílmicas.

Ritmos vertiginosos, innovaciones sonoras (bajo eléctrico, trombón, saxofón)-que no eran impedimento para el goce auditivo-, colmaron los espacios de un abarrotado Teatro Degollado.

Por sobre todo, disfruté el crescendo, la intensidad de la música de El cocinero, el ladrón, su esposa y su amante, película de Peter Greenaway.

Al final, un público honesto, se puso de pie en agradecimiento por la ofrenda musical.

Como colofón, he de comentar que Nyman, preocupado por componer para sí mismo –y no por encargo, como es el caso de la música para cine-, ha creado una serie de lieders, canciones eróticas en italiano: IlSonettiLussuriosi (MN Records/HarmoniaMundi). Una exaltación de la lujuria.

Amigo lector: Si estás interesado en compartir mis gustos, tengo 5 discos donados por el Maestro Enrique Flórez, que se repartirán entre las 5 primeras personas que presenten esta columna en las oficinas de Milenio Jalisco. Calzada del Águila 81-Z, Colonia Moderna, Guadalajara, Jalisco.

 

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