Music Club

Música, cine y club

A Amado Pérez, por la amistad y Tretriti

Con el cierre de la FICG 2014, aterrizaron en mi memoria -visual y auditiva- las bandas sonoras preferidas en la historia del cine. Algunas fueron compuestas especialmente para las películas (banda original), otras fueron adaptaciones de composiciones ya existentes. Las consenso con los amigos y esta es nuestra elección.

Va el Top Ten, a ver si coincidimos, avezado escucha:

A Clockwork Orange (Naranja mecánica) de Stanley Kubrick, en especial la parte donde el director utiliza La gazza ladra (La urraca ladrona) ópera en dos actos del compositor italiano Gioachino Rossini, y Música para el funeral de la Reina María II de Inglaterra, de Henry Purcell, ejecutada electrónicamente por Walter Carlos –hoy Wendy-.

2001: A Space Odyssey, (2001:Odisea espacial), la introducción Sonnenaufgang (Amanecer) del poema sinfónico de Richard Strauss Also Sprach Zarathustra (Así hablaba Zaratustra), así como el Réquiem, luxaeterna y Atmosphères (Atmósferas), de György Sándor Ligeti  –compositor que demandara simbólicamente a Kubrick con diez dólares por utilizar la música sin su consentimiento-.

Eyes Wide Shut (Ojos bien cerrados), también de Kubrick. Otra vez Ligeti, (Musica Ricercata, II (Mesto, rigido e ceremoniale, para piano), y la compositora británica Jocelyn Pook (Birmingham, Inglaterra, 1960), con The Masked Ball, pieza que intensifica la orgía, epicentro del enigmático film.

Apocalypse Now (Apocalipsis ahora), de Francis Ford Coppola –naturalmente The End, de The Doors en la selva incendiada de Napalm-, y el inicio del tercer acto de la ópera de Richard Wagner, La valquiria (segunda ópera de la tetralogía El anillo del nibelungo), -conocido popularmente como La cabalgata de las valquirias-: Masacre lúdica a bordo de los helicópteros del ejército norteamericano.

Babel, de Alejandro González Inárritu. Música de Gustavo Santaolalla. El compositor ya lo había acompañado en el proyecto de Amores perros. Extraordinaria sobre todo la pieza Iguazú, resonando en el crepúsculo de una ciudad en el desierto.

El cocinero, el ladrón, su esposa y su amante, de Peter Greenaway, con música de Michael Nyman. Perfecta sincronía de la circularidad sonora – minimalista-, con la estructura narrativa del film.

Tous le matins du monde, (Todas las mañanas del mundo), de Alan Corneau. Música de Monsieur de Sainte-Colombe, Maran Marais, François Couperin y Jean-Baptiste Lully. La melancolía del barroco en un film profundamente poético. La viola de gamba es ejecutada por Jordi Savall.

Le maître de musique, (El maestro de música), de Gérard Corbiau, en especial por el Tercer Movimiento de la Cuarta Sinfonía de Mahler.

Farinelli, por el Lascia chi´o pianga, de la ópera Rinaldo, de Handel.

Dead Man (Hombre muerto), de Jim Jarmusch. Todo el archivo sonoro.

Ojalá y coincidamos en el cine o te espero aquí en quince días.

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