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Misa para los tiempos presentes

Debo declarar, ante todo, que esta columna se debe al material sonoro que me compartió hace unos días el Maestro Guillermo Bermejo, historiador, melómano y amigo.

En 1967, el compositor francés Pierre Henry (París, 1927), compuso el ballet Messe pour le temps présent (Misa para los tiempos presentes), una obra sin precedente, en la que el creador de la música concreta y compañero de viaje de Pierre Schaeffer en la experimentación electrónica, no duda en sonorizar el momento histórico que le tocó vivir.

En la Misa para los tiempos presentes subyacen las sonoridades de la psicodelia. La guitarra eléctrica de Hendrix, las percusiones de la música de Hendrix resonando en el Musiclub como un prisma multifónico.

En La Reine Verte (La reina verde), ballet de Maurice Béjart, Henry construye, sobre una armonía alucinada, cantos de soprano, voces de extraterrestres invocados por el sintetizador.

Escuchar a Henry exige un alto nivel de competencia musical. Un oído dispuesto a alejarse de las ortodoxias y a sumergirse en nuevos abismos sonoros. Ritmos y melodías inmersos en un universo surrealista. Criaturas lunáticas conviviendo en un mundo que ha perdido todo contacto con la realidad.

Escuché también Voyage Iniatique (Viaje iniciático) de 2005. Un paraíso artificial, intertextualizando los mundos alternos de Baudelaire.  Voces de insectos, goteo intermitente, arrítmico, reminiscencias de flautas, sonidos de pájaros: Filtros de la electrónica. 

En su último movimiento –de tres-: “Divinité Pais”,  el viaje invoca las sonoridades del espacio.

Finalmente, oí, con oídos bien abiertos, la famosísima –aunque, estoy seguro, poco escuchada- Variations pourune porte et un soupir (Variaciones para una puerta y un suspiro), también compuesta para ballet.

Música concreta en plenitud. El abrir y cerrar de la puerta es la música. La puerta produciendo diversos timbres. Ritmos alargados, cortos.

Polifonía de puertas. Puertas subterráneas. Un suspiro surgiendo de los abismos. Contrapunto de puertas y suspiro. Animación del objeto: prosopopeya.

¿Has oído como ríen las puertas? ¿Sabías que una puerta puede sonar a sax tenor?

El arte contemporáneo en su máxima expresión. Me queda claro que con Henry, la música adquiere nuevos significados.

Visitemos a este gran músico, escuchemos Symphonie pour un homme seul (Sinfonía para un hombre solo), de 1949-50, en coparticipación con Pierre Schaeffer, Hommage à Antonin Artaud –poeta francés que en 1936 visitara la tarahumara, aprovechando para consumir peyote-, compuesta entre 1965-68.

Finalmente su música para cine, L´art populaire mexican (El arte popular mexicano) -y cómo no-, si  “México es el país más surrealista del mundo”, diría André Bretón, padre del movimiento, en 1938.

Que tengamos buen viaje y seamos tan amigos como siempre.

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