Music Club

A Kapella

Ernesto García Preciado, organista de Santa Teresa -de la orden de las Carmelitas Descalzas de esta noble y leal ciudad de Guadalajara-, hace gala de virtuosismo una vez concluida la misa dominical de las doce en esta joya arquitectónica.

La gente, posicionada de frente al altar en actitud humilde –es decir de hinojos, cubriendose la cara con ambas manos-, gira el rostro al oír el estruendo armónico del órgano que inunda con sus sonoridades la nave del templo.

Tocata y fuga en ré menor de Johann Sebastian Bach. Es el clímax. Las escalas, el contrapunto solemne de una de las más grandes obras musicales de todos los tiempos, nos conduce a la ascesis:música de las esferas (recuerdan mi espíritu rockanrolero).

-La música de órgano puede ser litúrgica o de concierto-, me dice con el sudor en la frente Ernesto (Tito), como si hubiera sobrevivido a un aterrizaje con turbulencia.

Entre ruidos de cláxones, motores, pisadas de transeúntes y “cicatrices de la electricidad”–parafraseando al máster Octavio Paz-, la voz del órgano de Santa Teresa resuena invitando al goce, de manera gratuita, de la mejor música del mundo.

(…)

Un notable compositor mexicano, Miguel Bernal Jiménez (Morelia, Michoacán, 1910-León Guanajuato, 1956), dedicó una parte de su repertorio a la música para órgano.

La música religiosa y el nacionalismo fueron los motivos conductores de su arte musical. Tres Cartas de México, Catedral: 24 piezas para órgano, la Sinfonía Hidalgo y La Virgen que forjó una Patria, son cuatro ejemplos de un compositor que exige ser rescatado de los programas de concierto no sólo de la ciudad de México y Morelia –en donde sí se le interpreta-, sino de cualquier orquesta importante de nuestro país.

Su alumno, el maestro Domingo Lobato Bañales (Morelia, Michoacán, 1920-Guadalajara, Jalisco, 2012) –por cierto Premio Jalisco en música-, escribió también para el órgano y su obra parece seguir el destino que confina a los grandes a los archivos del silencio.

Finalmente, Hermilio Hernández López (Autlán de Navarro, Jalisco, 1931-Guadalajara, Jalisco, 2008), músico ecléctico que abordó movimientos musicales tan diversos como el neoclasicismo, el impresionismo y la música dodecafónica –nunca el nacionalismo-, y también Premio Jalisco 1958, permanece en la pausa de “nuestra” orquesta filarmónica.

Mi recomendación sonora de esta quincena es el Concierto para órgano, cuerdas y percusión  de Francis Poulenc (París 1899-1963), miembro del grupo Les Six, junto a Milhaud, Auric, Durey, Honegger y Tailleferre, al que la historia ha definido como un músico bifásico –entre lo profano y lo religioso-, y al que yo concibo un experimentalista, a caballo entre el impresionismo, el expresionismo y el surrealismo.

Que las mejores sonoridades te acompañen para el 2016.

 

leverkhun1@outlook.es 

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