Music Club

La Era de la Incertidumbre

“No basta con oír la música,

además hay que verla”.

Igor Stravinsky

 

El viernes 17 y domingo 19 de abril se ejecutaron en el Teatro Degollado las tres obras finalistas del Primer Premio de Composición Orquestal del Estado de Jalisco, convocado por la Secretaria de Cultura: Pausa, de Pedro Martínez del Paso, la Suite Elíxir de Óscar Véjar Rodríguez, y Tequila, de José Luis González Moya.

Un jurado que en principio estaría integrado por dos figurones –a decir de la Coordinadora de Música de la SC, Sibila Knobel-: Eduardo Angulo y Federico Ibarra, se conformó finalmente con Angulo y con dos músicos locales: Sergio Hernández, director del Coro del Estado, y Marco Parisotto, director de la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

Más allá de esta modificación en el plan original, resulta incomprensible cómo no se pudo llegar a una negociación ni con Ibarra ni con ningún@ compositor@ sobresaliente en el panorama nacional: Gabriela Ortiz –creadora de la ópera en un acto Únicamente la verdad, la verdadera historia de Camelia la Texana-, Mario Lavista, Julio Estrada, Arturo Márquez, Javier Álvarez, Gerardo Tamez, Ernesto García de León, Gonzalo Macías, Hebert Vázquez, Nadia Borislova (unos cuantos de una lista inmensa).

Siendo compositor@s reconocid@s, la presencia de cualquiera de estos jurados 1. Corta de tajo el sospechosismo y 2. Le da mayor relevancia al evento.

Se declaró que habría dos ganadores, el del público –Stop a las llamadas, igual a sonados concursos de cultura Televisa y TV Azteca-, y del jurado.

El público votó por su favorito: Óscar Véjar Rodríguez con su Suite Elíxir, mientras el jurado declaró unánime ganador a Pedro Martínez del Paso.

Repentinamente, en un arrebato de extra musicalidad y exclusión, los miembros del jurado declaran que el premio fue otorgado a Pedro Martínez del Paso “por ser el más joven de los tres compositores”.

Señores miembros del jurado: Si ese apartado no estaba considerado en la convocatoria –es decir la mayoría o minoría de edad-, tal decisión no tiene sentido. Seguramente el mismo Martínez del Paso –a quien conozco como un estudiante talentoso y responsable-, se hubiera congratulado del triunfo más por la calidad de su obra que por el privilegio de su juventud.

(…)

¡Repítelo, maestro Metheny!

Un ritmo intenso–guitarra, bajo y percusión acompañando una melodía-, inunda mis oídos. Es el segundo track del disco Tap (2013) de Pat Metheny. No quiero que la música termine. Luego de seis minutos y doce segundos de arrebato musical sobreviene la calma. Permanece unos instantes hasta que vuelve a sonar –como un eco-, el ritmo primero. Se aproxima, más intenso… vuelve otra vez… ¡Me ilumina de inmenso!... (perdón Ungaretti, la vida nos convierte en dioses efímeros).

 

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