Music Club

Historicismo y música

Fantasmas del submundo cultural, en nuestro estado las instituciones que rigen el termómetro de la cultura han ignorado el paso de los compositores que nos han dado tradición.

Clemente Aguirre y José Rolón comparten el parnaso de los jaliscienses ilustres, pero su música escasea –por no decir que es un difunto- en los programas de concierto de la Filarmónica de Jalisco y el Coro del Estado, por poner un par de ejemplos.

El historicismo, término acuñado en el romanticismo europeo y que conlleva el “convivio” y la competencia entre vivos y muertos, de acuerdo con León Plantinga: “Tuvo una serie de consecuencias cruciales para el compositor romántico (…) le enfrentaba un desafío sin precedentes: Sus obras estaban obligadas a competir no solamente con la de sus contemporáneos, sino también con los grandes maestros de las generaciones precedentes”. (Plantinga, La música romántica, p. 29).

Un país que comienza a pensar en su historia y no sólo en temas de emergencia: la violencia, la pobreza extrema, es un país que se ha civilizado. Las palabras son la paráfrasis de un escritor olvidado.

Para reconstruir una historia musical es necesario desenterrar los sonidos de nuestra identidad. Y hablo no sólo de El Huapango de Moncayo ni sólo de El Huapango de Moncayo ni de El Festín de los Enanos de Rolón –obras que han merecido la gloria de la repetición-, sino de la resurrección –o el renacimiento, como más le agrade- de compositores innombrables: Guillermo Michel, José Godínez, Benigno de la Torre, Ramón Serratos, Manuel Enríquez, Victor Manuel Medeles.

Conocer su obra, difundirla, es una labor de estado. En ese sentido, hace falta la creación de un festival que haga justicia a nuestros músicos. Ciertamente Bach, Mozart o Beethoven son universales, pero esa universalidad en gran parte ha sido construida desde su propio país, a  través de la difusión de su obra en festivales y grabaciones.

De la misma manera se debe iniciar –bien orquestado-, un festival que apoye las nuevas generaciones. Las nuevas arquitecturas sonoras son el puente hacia el mañana y la mejor manera de entender la evolución de nuestra historia.

Gracias a Gamaliel Ruiz –coordinador de cabina de Mixup, ave raris de nuestra ciudad-, por volver a poner en mis oídos la versión de La Pasión según San Mateo de Bach con Herr Karajan, y El Mesías de Haendel, dirigido magistralmente por Karl Richter.

Esperando con apasionada fiebrosidad, no distorsionar tus oídos, te reencuentro en quince días.

 

leverkhun1@outlook.es