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"Feñ’u Heni"

El 19 de septiembre de 2010 se ejecutó y grabó la Sinfonía Bicentenario Feñ’u Heni, Remembranzas, del compositor jalisciense Manuel Cerda Ortiz (La Barca, Jal, 1949). La interpretación estuvo a cargo de la Filarmónica de Querétaro, bajo la dirección de José Guadalupe Flores, el Coro Municipal de Guadalajara, el Coro de la UAQ y el Coro Voces Queretaranas. Feñ’u Heni, Remembranzas, detalla, en tres partes, las sonoridades de la Historia de México.

Parte I: Percusiones obstinadas. Instrumentos de aliento –contrapuntos madera-, invocación del “espíritu guerrero de los aztecas”. Metales en crescendo: presencia de los conquistadores. Sonorización de la batalla que culmina con una solitaria melodía y los golpes de la percusión. El pueblo azteca ha sido vencido.

La evangelización es un intertexto: “Los violonchelos construyen desde su profunda voz un tema de inspiración modal, mientras el clarinete bajo y dos flautas trazan la línea melódica de “Alegres luces del día” y “Qué culpa ellos tuvieron”, obras de Manuel de Sumaya (Ciudad de México, 1678-Oaxaca, 1755)”. (Texto de Felipe Gutiérrez en la presentación del disco).

El repicar de campanas anuncia la Independencia. Tambores en aire marcial. Exaltación de la figura de Hidalgo a través de un coral renacentista.  Parte II. Recorrido por los avatares de la Revolución. Las cuerdas recrean la atmósfera romántica del México pre-revolucionario. Cerda deconstruye piezas populares de la época –A Elisa, seguidilla anónima de 1843, el Intermezzo de Manuel M. Ponce (Fresnillo, Zacatecas, 1882-Ciudad de México, 1948), la canción de cuna La Dormida de 1850 y Paloma de cinco colores de 1880.

Las Danzas nocturnas de Luis G. Jordá (Masías de Roda, 1869-Barcelona, 1951) y el “Adiós” de Alfredo Carrasco (Culiacán, Sinaloa, 1875-Ciudad de México, 1945) son exploradas musicalmente por Manuel Cerda para “escenificar” el ambiente de las tertulias y la música de salón del porfiriato. Al final, “La Valentina” emerge de la atmósfera sonora.

La tercera parte de Feñ’u Heni, Remembranzas, es simbólica. Confluyen la historia, la política, el arte, la religión. Pasado, presente y futuro de México son exaltados por el demonio creador de Cerda. Proyecto intenso y original, Feñ’u Heni, Remembranzas, es un motivo de celebración: Fuego artificial en medio de la noche.

Variación. En la música clásica, de concierto, no existe el término Música de la Revolución. Sí el nacionalismo. Las sonatas para guitarra de Manuel M. Ponce, la Sinfonía no. 2, India, (1936) -con instrumentos de percusión yaqui-, de Carlos Chávez (Popotla, hoy Ciudad de México, 1899-Ciudad de México, 1978), Sensemayá, canto para matar a una culebra (1937) de Silvestre Revueltas (Santiago Papasquiaro, Durango, 1899-Ciudad de México, 1940) y el Huapango (1941) de José Pablo Moncayo (Guadalajara, Jalisco, 1912-Ciudad de México, 1958) son algunas obras representativas del movimiento. Mención aparte merece la obra Salón México (1936) de Aaron Copland (Brooklyn, Nueva York, 1900-Peekskill, Nueva York, 1990): Uno de los grandes homenajes a la música mexicana.

Te espero para la próxima para seguir hablando de los universos sonoros.

@AlterRuy