AL PIE DE LA LETRA

Economía a la baja y su impronta electoral

Enrique Peña Nieto ganó la elección de 2012 porque la gente ya no vio que el PAN en la Presidencia le resolviera sus problemas, fundamentalmente en el ámbito de la inseguridad y la dañada economía familiar.

Y justamente por la misma razón, el PRI puede perder la próxima elección federal, ante los nubarrones que presagian una tormenta recesiva en la economía nacional, que terminaría de hacer pedazos la endeble situación financiera de la enorme mayoría de familias en México.

Los indicadores macroeconómicos del país no son nada alentadores. Se caen los ingresos por petróleo, las remesas de los paisanos –que movían la economía en muchos municipios del país- han bajado sistemáticamente durante los últimos dos o tres años, la economía norteamericana –principal socio comercial de México- sigue en serios problemas y hasta este momento no hay presupuesto aprobado por sus Cámaras, la industria de la construcción en nuestro país se ha derrumbado y amenaza con llevarse a muchos otros ámbitos en el mercado de valores, que sigue a la baja desde hace meses.

Y agreguemos a todo este negro panorama la pretensión del gobierno Peñista de imponer una reforma fiscal injusta que grave más los depauperados ingresos de la clase media… Y entonces sí que tenemos un cóctel explosivo, que puede reventar en las urnas en los próximos comicios.

Porque la ciudadanía que vota –las clase medias- es la que más se verá afectada por la crisis económica que se está gestando. Y yo recuerdo que en 1995, luego del desastre provocado por los famosos “errores de diciembre”, cuando medio país entró en deudas -créditos, tarjetas, hipotecas, etc.- y bancarrota, también comenzó a causar que el PRI perdiera cada vez más comicios locales y para luego llegar a la pérdida de la Presidencia en el año 2000.

Vamos, la gente perdona todo, menos que ya no coma como antes (poco, mucho o regular).

En Puebla, lo anterior fue el motivo fundamental para que el PAN ganara por primera vez la Alcaldía de la capital en 1996. Hubo un claro voto de castigo a los gobiernos priístas que habían provocado la crisis económica.

Entonces, ante todo este mal panorama económico para México –al que debemos sumar los desastres naturales que dejarán en quiebra las finanzas federales pues no estaba previsto el gasto brutal que significará la reconstrucción del país- hoy existe una muy seria probabilidad de que los electores vuelvan a culpar al PRI de todos los males.

Si el presidente Peña Nieto no demuestra en hechos concretos que sí está mejorando la economía de las familias, a través de buenas medidas y políticas públicas, su partido puede recibir un severo voto de rechazo en los siguientes comicios y hasta perder nuevamente la Presidencia en 2018. Aguas.