Tiempo vivido

Las telarañas del engaño en la política

Es principio esclarecedor el que dice que: la comunicación define la relación. Cuando la primera es clara, directa, y precisa, se decodifica con mayor facilidad el fondo del mensaje, siempre y cuando estén en el mismo canal y plano, dando existencia a la auténtica interlocución. Pero el arte de la política partidista y gubernamental  ha perfeccionado la comunicación confusa, indirecta y difusa, con la cual forma garlitas y escenarios incomprensibles que conducen al engaño; o peor aún, al autoengaño. Un observador perspicaz, expresará ante los típicos mensajes de la demagogia: “lo dicen como si se la creyeran”, a bien, “hasta parece cierto”. Mas lo lamentable es que, en consecuencia se hacen planteamientos erróneos o peticiones que no resuelven el problema o conducen a la satisfacción de demandas sin fondo; simplemente porque éste no llega a comprenderse, lo cual es aprovechado para seguir bordando en la mentira.
Apostándole a que somos una sociedad “de oídas”; sabiendo que nuestra falla educativa y cultural es la falta de lectura y más de lectura de comprensión, los partidos y el gobierno colman los medios masivos con mensajes para hacernos naufragar en la confusión, evitando con ellos respuestas sociales efectivas.
Ejemplo para ilustrar lo aseverado. Previendo que la Reforma Energética sería rechazada por lo que implica para nuestra soberanía; escondieron el fondo de la misma tras los eslogan: ¡Pemex no se vende! ¡El petróleo es de los mexicanos! Ahora, que han tenido que abrirse de capa, estos contenidos han resultado verdades a medias, y algunos mecanismos para su usufructo, verdaderos fraudes a las promesas y a la Constitución Mexicana, aún con sus modificaciones ad hoc. Cierto, Pemex no se venderá; ¡sólo habrá cientos de compañías extranjeras mejores, o más competitivas,  -para estar a tono-, explotando el oro negro! Y las que extraerán el petróleo “nuestro” se llevarán las ganancias, generando, si acaso, algunos empleos tan temporales, como dure la riqueza del subsuelo. ¡Y así nos quedamos, conformes, porque  atendieron al reclamo de no privatizar a Pemex!
Otro ejemplo: los maestros de Coahuila se movilizaron al “afectarse sus percepciones” cuando el gobierno dejó de subsidiar el ISR.  La incomprensión de que la solución para mejorar sus salarios, no es que les subsidien el ISR, sino que los renglones de prestaciones, se sumen al sueldo base, para que así incidan en aguinaldos, pensiones y jubilaciones, les hizo equivocar la petición; petición igual de extraviada e inducida que la que trató  de evitar  la entrega de la riqueza energética de México, al plantear la no venta de PEMEX y la CFE. ¡Lamentable! ¿No?


r_esparzac@yahoo.com.mx