Tiempo vivido

La soberanía y libertad, rehenes de la seguridad

La presencia de militares en la Facultad de Ciencias Políticas de la UAdeC, desde todas las perspectivas posibles, incluyendo la ciudadana, no puede dejar de comentarse; hacerlo sería propiciar que avancen prácticas con las cuales los límites, ya de por sí endebles y amenazados, entre el estado de derecho y el abuso de las autoridades e instituciones bajo prácticas intimidantes, de tinte totalitario, se rebasen y trasgredan la soberanía de la nación, de los estados,  municipios y la libertad de los ciudadanos a manifestarse.La falta de diálogo, o más bien de interlocutores efectivos que incorporen a las políticas públicas y a las acciones operativas que han lesionado la credibilidad, la confianza y las visiones de un país en progreso para el beneficio de las mayorías; decía,  funcionarios de todo nivel que hagan suyas las peticiones,  opiniones, las propuestas soportadas de universitarios, intelectuales, profesionistas, estudiantes y ciudadanos no orgánicos, que ante el mismo proceso de simulación  democrática de atención, se vuelven exigencias y luego actos desesperados de variadas expresiones, incluyendo la violencia explícita de los sectores afectados, es lo que está en el fondo de la creciente intolerancia que lleva a la represión y a prácticas disuasivas, que luego se justifican con argumentos increíbles; causas seguidas de las que nada se sabe en materia de sanciones y si éstas se publican, se reciben con la duda  sobre la veracidad de las mismas.Bajo esta circunstancia, contra lo que se dice, parece que el país está en vilo. De no ser así, sería innecesario el endurecimiento de las acciones, los discursos, los planes emergentes y los corifeos, que olvidan las otras formas de violencia, incluso contra la Constitución Mexicana, que han dado origen a estas condenables manifestaciones de padres y estudiantes; y en contraparte, el invento de los anarcos que propician actos de represión abierta de los cuerpos policíacos  para poner ejemplos de lo que se les espera a quienes opinen diferente.La violación a los espacios universitarios, es cosa grave, pero más las afirmaciones de estudiantes y autoridades universitarias de que se trató de una indagación sobre personas, y el pretexto pueril de un acto preventivo, bajo el supuesto de alguna manifestación estudiantil en ciernes, fuera un paro, asamblea, marcha u otra permitida por la Universidad, es mucho más grave y alarmante, porque  se dirigía a evitar la garantía constitucional de asociación y expresión libre de las ideas. Error o no, no podemos admitir que se instale el régimen de terror. No lo permitamos, menos bajo el pretexto de la seguridad. 


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