Tiempo vivido

Los recuerdos de la Revolución Mexicana

Antaño, es decir, antes de los gobiernos neoliberales, el mes de noviembre era el mes de la Revolución Mexicana; conmemorábamos incluso desde la conformación de los Altares de Muerto, cuando se dedicaban a los héroes que habían participado en la lucha fratricida que inició el llamado a las armas de Francisco I. Madero, para aquel 20 de noviembre de 1910, a las seis de la tarde, en todo el territorio nacional.Los historiadores buscaban fecha cercana para publicar investigaciones con nuevas visiones o revisiones de los pormenores regionales que exaltarán, -contra la historia nacional, que por cierto todo generaliza y relativiza-, a hombres y mujeres, a veces de ínfimos pueblos, o regiones más importantes que se fueron a la bola, a derrocar la dictadura de Díaz, o a restituir el régimen constitucional violentado por Huerta, el usurpador y asesino de nuestro coterráneo. Se celebraban coloquios, foros, se preparaban desfiles y proliferaban los discursos en actos oficiales de la administración o del Partido heredero directo de la Revolución, en honor a Madero, Carranza, Zapata, Villa, Obregón, Cárdenas, sin faltar los precursores Flores Magón y los Mártires de Cananea, Río Blanco, o los de Jiménez, Nueva Rosita, Las Vacas y Viesca, acá en Coahuila.Los que no leían, que eran muchos, ahí aprendieron lecciones de Historia de la Revolución Mexicana, que daban sustento a su quehacer público o político, aunque no entendieran el fondo de aquella lucha, propósitos o ideales, así como los objetivos de la justicia social a favor del pueblo, plasmados en la Constitución de 1917;  razón que originó los desvíos de los Principios. Otros por las películas del cine mexicano, y los intelectuales que iban a los cineclubes con películas originales recabadas por Jesús H. Abitia o por Salvador Toscano, que luego su hija Carmen, inmortalizó en Memorias de un Mexicano, o Epopeya de la Revolución de Gustavo Carrero, con los materiales de Abitia. Desde luego, clases modelo en las escuelas y los estupendos desfiles donde los alumnos mostraban la gallardía lograda en los ensayos y escoletas, aquellas mañanas del 20 de noviembre, bajo los vítores del público y sus orgullosos padres.Como ya no hay Saludos a la Bandera, ni Ceremonias Cívicas oficiales el mero día; efecto de los famosos puentes para la economía globalizada; como ya las acciones de gobierno se han modernizado y no siguen para nada los lineamientos emanados de los principios y objetivos de la Revolución; como los discursos suenan,  consecuentemente demagógicos, y tampoco se hacen películas sobre la Revolución, la ignorancia cunde y el país se pierde. Todo es un recuerdo y nada más. 


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