Tiempo vivido

Y la palabra se hizo…

Durante los siglos en los cuales la gran mayoría de los individuos integrantes de los pueblos del mundo eran analfabetos, en el sentido de no saber escribir, los negocios y compromisos de distinta índole, estuvieron fincados en la palabra hablada. Había testigos, no sabemos desde cuando, por si los “códigos de honor” yacieran trasgredidos. La inconsistencia moral, fuera construida ésta desde cualesquiera principios, fue haciéndose mayor, al grado que la palabra se ha desgastado tanto en su vínculo con la honestidad, que se ha hecho necesario la mediación del papel escrito, incluso notariado,  y aun así, quién sabe.Esta circunstancia ha afectado a la Palabra Divina, viviéndose la época de sectas derivadas de las religiones troncales, soportadas en la promesa  terrenal de sí cumplirla. Por cierto  expresión y hecho mismo que no sería, como no fue, aceptada por la cualidad científica de Comte, Durkheim, Saussure, Mauss, ni Levi-Strauss, cuya reciente conmemoración, del cuarto aniversario de su fallecimiento, asociado al inicio, en Torreón, del Festival de la Palabra, con la lectura de Aullido de Allen Ginsberg, me hicieron pensar en la cuasi irreflexión, de por qué no pueden decir cosas de calidad la mayoría de los gruperos, tan ruidosos, y populares hoy en día, ni tampoco hay exigencia ni reclamo de quienes los escuchan. Menudo problema. Mauss explica que la sociedad es lo que es porque hay comunicación; y el don, el instrumento de lo colectivo y medio de intercambio es el lenguaje, sistema arbitrario de diferencias estructurales. Ayuda la consciencia colectiva de Durkheim: sistema de representaciones colectivas producto de la socialización; pero más contribuye, Levi-Strauss, quien sustenta contra Durkheim, que las primeras categorías sociales son lógicas y la taxonomía la etapa prima de la ciencia; así como el bericolage, la facultad que trasforma en signos los elementos del pensamiento. La distinción creada por Saussure, entre el significado y el significante, es clave; igual el hecho de la arbitrariedad de su nexo; para quien el lenguaje es el producto social de la facultad lingüística y el sistema de conexiones necesarias adoptado por el cuerpo de la sociedad.Aquí la importancia de cultivar la palabra; ejercicio que promueve e investiga, cómo el mundo va cobrando nuevos significados; medio para impedir se produzca otra denuncia como la de Ginsberg: “Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer, en busca de un colérico pinchazo…” o aumentar las cifras de jóvenes visitantes de las morgues, en calidad de nada. 



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