Tiempo vivido

Nuestras niñas madres, ¿infancia es destino?

No dejó de ser un descalabro para los ideales educativos de su tiempo, las aportaciones de Freud respecto al peso que tienen las relaciones parentales y los primeros años de vida de los humanos para establecer estructuras profundas que condicionarán el desarrollo y vida de las personas. Especialmente lo relacionado con la sexualidad humana, que causó estragos en la moral victoriana y todavía en la actualidad, luego de la revolución sexual de los 60´s. El asunto es que hoy, además del reto que representa para la educación, lo representa para la salvaguarda de los derechos de los niños y los adolescentes.
El problema es complejo y es evidente que no se coloca como prioritario, así lo demuestran tantas ratificaciones. La Declaratoria de Ginebra de 1924, sobre los derechos del niño: la declaración de esos derechos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1954, la Declaración de los Derechos del Niño,  resolución 44/25 de la ONU, del 20 de noviembre de 1959, reconocida en: la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales;  la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, en vigor desde 1990; mediante la cual los niños y niñas dejan de ser simples beneficiarios de los servicios y de la protección del Estado, pasando a ser concebidos como sujetos de derecho; ponen en claro que lo que ha faltado es la voluntad política de los gobiernos, para abatir las prácticas de maltrato infantil, abusos laborales, deserción escolar, alimentación y vestido, protección familiar.
En Coahuila es alarmante el aumento de niños y jóvenes consumiendo drogas, alcohol, pero sobre todo de niñas embarazadas por efecto de abusos, de desintegración familiar y falta de orientación sexual, pero las más, por presiones de la miseria económica y espiritual que la marginación genera; problema que exige ya, institución especializada multidisciplinaria. Las condiciones en que viven miles de los nuestros, plantea de urgente necesidad, intervenciones de gran envergadura tanto del estado como de la sociedad civil. Tendríamos que iniciar por reconocer que representa un problema de alta seguridad para Estado de Derecho. No nos quedemos en piñatas, fiestas con payasos, bolsitas de dulces y regalos para alegrías efímeras. Pactemos y anunciemos la gran Jornada Permanente por sus Derechos: educación sexual intensiva y extensiva; rescate escolar para que vuelvan a las aulas; vigilancia extrema contra el abuso laboral; tareas culturales arraigadas a su comunidad e idiosincrasia. ¡RESCATÉMOSLOS, TODOS!


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