Tiempo vivido

Las muñecas rotas

“Tus amigos, no son los del mundo, porque te olvidaron, en este rincón”. La vida es mucho más que la política y los cargos en la administración. Mucho más que las gerencias conquistadas; mucho más que las telenovelas donde les hacen el favor o las engañan o las desprecian, o se vuelven diabólicamente masculinas; mucho más que los aparadores amarillistas que las exhiben de “carne y hueso”. La vida es más honesta que el beso en la mejilla de las niñas bien, que ya practicamos todos, en vez de extender la mano solidaria. Claro, la vida es cruenta para millones de mexicanas, saturada de horizontes vacíos de promesas, y más de realidades. La vida es mucho más que una ley de paridad, tejida de señuelos, de anzuelos filosos que hieren y cancelan voces libres en las tribunas nacionales.
Las mujeres, las nuestras, a quienes cantamos, versamos en poemas, amores hermosos que lo son mientras las poseemos, según lo cantan Valeria y Dulce, para luego comprobar la denuncia de Cri-Cri; demostración tangible del machismo mexicano, tan claramente expuesto por Santiago Ramírez en El Mexicano, Psicología de sus Motivaciones… fueron ayer objeto de homenaje nacional.
Salieron a la luz las triunfadoras, hicieron recuento de sus logros y del trabajo invertido en conseguirlos. Nutrieron las luchadoras de hoy, sus esperanzas en el encomio espiritual de las mujeres sembradoras, reconociendo lo que falta por hacer. Sus compañeros de vida, sus colegas, sus aliados, pero también sus enemigos silenciosos, que haciendo acopio de ancestrales valores, anclados en genes culturales y en el inconsciente, putrefactos, coincidían en la misma parsimonia. No podría decir si absortos, asombrados, rencorosos, incrédulos o guasones, como si dedujeran que las cadenas por romper, han sido tejidas por ellas mismas y sólo ha bastado ayudarles a cargarlas. Pensamiento ad hoc para perpetuar su esclavitud. Y claro que las hay en esa situación, miles de mujeres rotas, como dijera Simone de Beauvoir: …víctima de la vida que ella misma eligió: una dependencia conyugal que la deja despojada de todo y de su ser mismo cuando el amor le es rehusado…”
Escena repetida en otros ámbitos; no únicamente a resultas de la elección, sino de condiciones creadas con cero alternativas, consecuencia de la educación sesgada que recibe desde el seno mismo del hogar. Devaluación inculcada, por vínculos fallidos, reproducidos de madre a hija, de hija a nieta; pero que igualmente son imbuidos en el inconsciente masculino, lo cual aflora en la oportunidad de fabricar los impedimentos para la liberación femenina. Por ello es imprescindible la voz convencida de exigir: ¡No más muñecas feas, no más muñecas rotas!.


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