Tiempo vivido

Los mazahuas de Torreón

Las migraciones históricamente, han  buscado mejores condiciones de vida: cambios climáticos, crisis alimenticias y políticas que éstos provocan,  las han forzaron desde Asia la Patagonia, y las que sufrieron teotihuacanos, olmecas y mayas. Sin duda, en ocasiones extremas, migraciones por sobrevivencia ante la guerra, pero también por los efectos de la pobreza y el desplazamiento a raíz de invasiones a sus tierras comunales. La migración, fenómeno permanente, tiene periodos que plantea problemas de derechos humanos e incluso de refugiados, si se piensa que detrás de sus motivaciones hay esquemas de violencia que incluso las autoridades solapan, cuando existen discriminaciones en la aplicación de las leyes mexicanas o se expropian tierras para privatizarlas a través de desarrollos urbanísticos, hoteleros, aeroportuarios, o explotaciones de hidrocarburos, actos que han recaído mayormente sobre comunidades y ejidos indígenas. Los errores cometidos para mexicanizar a los grupos indígenas, continuando atentados contra sus propiedades, organizaciones sociales y políticas, culturas y cosmogonías, que desde la colonia se intentaron erradicar, obligó a la organización de los Pueblos Indígenas en el Movimiento Indígena Nacional, que a su vez forma parte del movimiento indígena mundial y americano. Persiguen según su Declaración: la salvaguarda de sus territorios: minas, aguas, espacio aéreo; el desarrollo integral armónico con la madre tierra; el ejercicio pleno del derecho autonómico y sus sistemas normativos; el cumplimiento de la obligación del estado mexicano con su estructura, con plena representación política de los pueblos indígenas; el fortalecimiento de las identidades indígenas y sus elementos: lengua, cosmovisión, espiritualidad, medicina, prácticas, conocimientos y saberes; la nueva relación entre los pueblos indígenas con el estado mexicano.La resistencia a sus exigencias los orilla a la migración y Torreón, tierra de paso y de oportunidades, es foco de atracción para  mexicanos que huyen de la pobreza extrema. No son estancias temporales de tarahumaras, huicholes o tepehuanos que intercambian productos por monedas; son  estos ya comunidad venidos del centro de México, que requieren de maestros y abogados bilingües, y respeto a sus derechos particulares y a su cultura milenaria, de la que poco sabemos tratar, porque de los indígenas de estas tierras, sólo sobrevivieron petroglifos, cestería y huaraches. Una nueva tarea para nuestra comunidad, efecto de la globalización, que acarreará más realidades como los desheredados centroamericanos producto de mismo brutal crimen mundial.  


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