Tiempo vivido

El lenguaje político como signo de las dictaduras de estado

La historia no se repite; por tanto no pueden cometerse los mismos errores. Pero la esencia humana sí produce actos semejantes y resultados similares, al menos en apariencia. Por ejemplo, la corrupción es una constante en la historia de las organizaciones políticas y una tentación, a menudo satisfecha, en las organizaciones humanas de distinta índole, incluso las que pregonan su fundamento en los valores excelsos. Por eso aquello de que: tire la primera piedra, quien compruebe lo contrario. En este tenor, es útil Bacon cuando refiere a los Ídolos del Foro y explica que el hombre se asocia por medio del discurso, al cual los doctos defienden y protegen, aunque para ello usen las propias palabras para ejercer violencia sobre el entendimiento del vulgo y el propio; distorsionando así la realidad y la verdad. Desde luego lo anterior, si me lo permiten, es mi propia corrupción de lo dicho por Francis.

Por otro lado los terapeutas formados en psicología profunda, y en las teorías sistémicas y de la comunicación, tienen por pauta sintética que: la comunicación define la relación. De ahí que en el estudio de los procesos políticos, el análisis del discurso y su inconsistencia, incongruencia e impertinencia con los hechos, es un acto indispensable para definir el síntoma y de ahí la disfuncionalidad del propio sistema social y por ende de sus componentes humanos, porque son éstos el vehículo y el fin. Podría decir que la debilidad de un sistema político tiene indicadores claros en las formas que adquieren las descalificaciones, el desconocimiento del alter; la negación de la interlocución; porque con estas premisas, cualquier diálogo es aparente y por consiguiente infructuoso para la parte instituyente.

Cuando Madero, proselitista, visitó Saltillo, la prensa propaló el reporte policial, diciendo que a Madero lo habían escuchado, los boleros, carniceros, campesinos, obreros, vagos y desarrapados; que ninguna persona decente había asistido al mitin en el Hotel Coahuila. Simultáneo a la entrega de las armas, el gobierno vencido advertía en inserciones en los diarios y en panfletos, la intolerancia a los grupos de bandoleros y ladrones que incumplieran los acuerdos de Cd. Juárez. Hoy a la disidencia sindical se le tacha de floja, ignorante, falto de compromisos con la niñez, y más. Lo dice el SNTE, donde entonces se aglutinarían los “Profes” preparados, trabajadores; los responsables con los deberes a la Patria. La calidad disidente se focaliza así en rasgos que no tienen que ver con las ideas, con los principios y las formas distintas de ver y enfrentar los problemas sociales de México. ¿Cómo la ves Bacon?

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