Tiempo vivido

Los juicios de residencia

Vasconcelos enfrentó al recién fundado PNR en la primera elección y a su  candidato Pascual Ortíz Rubio, quien fue designado por una asamblea en la cual “todo pintaba” iba a ser electo candidato Aarón Sáenz, ex Secretario de Relaciones Exteriores y en ese momento gobernador de Nuevo León, además líder del Centro Directivo Obregonista.  A esta primera señal se sumó la elección durante la cual el ejército protegió la votación oficial, el robo de urnas, el conteo de votos con el resultado siguiente: Ortiz Rubio, dos millones de votos, que se dijo eran realmente de Vasconcelos a quien le reconocieron 110 mil votos, y 25 mil al coahuilense  Pedro V. Rodríguez Triana, el candidato del Partido Comunista y de los ferrocarrileros.La campaña de Vasconcelos se apoyó en temas que denunciaban la serie de vicios administrativos, abusos políticos; intolerancia, principalmente hacia la élite eclesiástica del catolicismo mexicano; traición revolucionaria, en tanto acusaba la entrega del gobierno a los intereses extranjeros, especialmente norteamericanos, en detrimento de las recursos nacionales; y la corrupción galopante de los  gobiernos producto de Plan de Agua Prieta. Lo interesante es que propuso  para este último tema, revivir el mecanismo que implementó la Corona Española en sus dominios para combatir la corrupción y el robo a la Corona de las riquezas que sus colonias producían. Se denominaba el juicio de residencia. Habría que recordar que entonces la mayoría de los cargos podían comprarse y exigían fianza de quien quisiera desempeñarlos, pero  también era práctica alentar las denuncias de parte de otros funcionarios, sobre quien se tuviera evidencias o sospechas fundadas de enriquecimiento producto del ejercicio de su cargo o puesto.Al ser destituido o terminar su encargo, era sometido a investigación por persona designada por  las Audiencias de la Corona, ante quien tenía que declarar sus bienes, propiedades, joyas, etc. y comprobar cómo y cuándo las había adquirido,  en especial comparado su valor total, con el monto de su renta por sueldos o negocios. Se espulgaba a parientes y amigos para descubrir prestanombres y seguían “rutas” del dinero y bienes derivados de negocios susceptibles de haberlos realizado el funcionario, amigos o parentela. Los resultados eran efectivos: confiscación, pagos, etc. aunque no escapaban de colusiones y cohechos. Vieja es la escuela en estos menesteres, sólo que ahora, las leyes y procedimientos confían en la palabra y honestidad del funcionario: verdadero círculo vicioso. 


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