Tiempo vivido

La historia sesgada de Torreón

La historia la escriben los vencedores, es de esas expresiones que no se sabe bien a bien quién la dijo, dónde y a qué horas; si fue proclama de los triunfadores o desesperado lamento de los derrotados. O si ambos al unísono lo dijeron frente a un monumento que no enteraba si era en honor a la verdad o a la mentira y sólo tenía por las cuatro caras la inscripción de un gran signo de interrogación.  Y qué me dicen de la  traída y llevada idea de que sólo conocemos, en consecuencia de lo anterior, la historia oficial. Claro, no faltará quien diga: bueno, todo es relativo, o bien,  como digo una cosa digo la otra; frases de profunda filosofía sustentable.Torreón, la ciudad,  está a punto de celebrar 107 años de que se le otorgara esa categoría; quizá algún día solicitará se le denomine con el título de megápolis, y la fecha del 15 de septiembre de 1907, pasará a la historia como sucedió con la del 24 de febrero de 1883, día en que el pueblo El Torreón fue nombrado Villa. El asunto aquí es preguntarnos quién decidió olvidar la última fecha, que corresponde también al nacimiento municipal, (Decreto que por cierto no asienta el nombre para el  municipio)  y hacer del 15 de septiembre la fecha de relevancia mayor para la historia de Torreón. Cierto, constituyó una hazaña ser ciudad en apenas tres décadas; ciudad que como las damas de esa época, igual se quitaría, desde ese momento, las añadas. En estricto, si no se confunde que se celebran los años de ser ciudad, con la conmemoración de constituirse en comunidad  con categoría que le permitía nombrar autoridades, no hay nada que decir, aunque faltaría responder por qué escamotear casi un cuarto de siglo de nuestro devenir.Algo similar acontece con otros temas, por ejemplo: generalmente se cita en escritos historiográficos o de otra índole donde se ofrecen antecedentes de Torreón, el decreto 520 de 1883, ya aludido, y se olvida el 571, de enero de 1884, también importante porque fue el que dotó de mayor territorio al municipio; toda la franja que está al suroeste de la cabecera municipal, la cual es ya el futuro para el desarrollo, zona de reserva de potencial turístico y para otras actividades económicas. O bien, este asunto; como en gran parte se sigue reproduciendo el contenido de la Historia de Torreón de Eduardo Guerra, al menos hasta el año que abarca la obra, pues se reproduce también lo que él bien advierte, la visión sobre la élite,  los emprendedores, empresarios asociados a bienes de capital y al capital mismo; así, el centro histórico prácticamente corresponde al cuadro del primer fraccionamiento de Andrés Eppen y se olvidan los asentamientos de los desposeídos, los de allende de las vías del tren, hacia el sur. 


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