Tiempo vivido

De hechicerías y sortilegios

Diciembre fue un mes de especial atención para los primeros misioneros a quienes se les encomendó la enorme tarea de preparar el caldo de la colonización del imaginario indígena, donde había raíces de profunda identidad y desarrollo cultural, en muchos renglones, mejor y más inteligentemente elaboradas que las hispanas; razón que se diera la primera batalla política e ideológica entre la autoridades eclesiásticas, científicas y humanistas de la Metrópoli,  en el sentido si había que registrarlas y conservarlas, -desde luego en secreto y para ciertos círculos- o combatirlas hasta erradicarlas. Llegaron así funcionarios de cerrada mente, pero hubo también, especialmente entre las Órdenes religiosas, hombres que entendieron la gran valía de esas culturas, dándose a la tarea de estudiarlas tanto para su comprensión y resguardo, como para entender la manera de emprender la empresa evangelizadora y de conversión cultural.
Entre estos intelectuales religiosos destacó el franciscano fray Andrés de Olmos, el primer etnógrafo, se diría hoy, estudioso de las lenguas indígenas de las cuales llegó a dominar la totonaca, huasteca, otomí y sobretodo el náhuatl, en la que produjo importantes obras, entre otras: la primera gramática náhuatl, concluida en 1547 y el Tratado de hechicerías y sortilegios, en 1553. Olmos vino invitado por el primer obispo de México, Juan Fray de Zumárraga, en 1528. Era ya reconocido como experto en brujería y demonología y con él había trabajado para la extirpación de la brujería en Vizcaya, apoyándose en la teoría y práctica de fray Martín de Castañega, predicador del Santo Oficio y máxima autoridad en la materia. Cuando produjo el Tratado…, tenía 25 años de labor investigativa y evangelizadora, incluso de promotor  económico en la zona de  la huasteca y de Tampico y Pánuco, proyecto del cual, increíblemente, después de tantos años, los laguneros seremos beneficiarios.
Lo traigo a colación, porque hoy andaría Olmos combatiendo en el Mercado Juárez la venta de sortilegios para el año nuevo, y seguro también produciendo escozor a las feministas al leer su Tratado...: “Muchas razones… que las mujeres engañosas vivan como adeptas del Diablo.  … Porque el Diablo engaña muy fácilmente a las mujeres… porque quieren saber con gran prisa las cosas que suceden en secreto… Porque hay muchas mujeres brujas es porque el Diablo sabe que hablan mucho… Porque se dejan… dominar por la ira y el enojo… son celosas, envidiosas; haciendo sufrir, imponiendo tormentos a otros quieren aplacar su corazón... anhelan… les pase a las gentes cosas tristes y penosas… ” ¿Cómo la ven? ¡Y luego, por qué el machismo! ¡Feliz Año Nuevo!


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