Tiempo vivido

¿Y los diputados y senadores que aún sobran?

Jesús Reyes Heroles, Secretario de Gobernación en 1977 convocó al debate popular para la reforma política. Con otros propósitos, seguro no imaginó el lastre que habrían de significar para la nación los diputados y los senadores de representación proporcional. México venía del movimiento estudiantil y la sangrienta jornada de Tlaltelolco; así como de la explosión guerrillera protagonizada, por Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, quienes sin máscara ni farsa, durante el gobierno de Echeverría dirigieron el movimiento de oposición armada más significativo frente a  la consolidada aplanadora priista, perturbada en sus expresiones gubernamentales en 1968 y 1972. Nada había ayudado el triunfó de López Portillo, sin contendiente oficial, dado que el PAN, cansado de ser patiño del tricolor, decidió no participar. Tampoco, que en esa contienda, Valentín Campa abanderado de PCM, sin registro, obtuviera un millón de votos, boletas que tuvieron que anularse, creando un problema de legitimidad. Los que en las universidades públicas, leíamos a Marx, Lenin, Gramci, Mao; estudiábamos las acciones políticas de Guevara y Castro y seguíamos los discursos de Herbert Karl Frahm, -el reconocido Willy Brandt-, teníamos claro que la lucha democrática anti imperialista, tenía su mejor recurso en la acción clandestina de concientización de las masas. Hermosos tiempos de plena vivencia del ideal de justicia, correspondiente a cualquier joven sano de esa época.Pero Reyes Heroles, al abrir el registro a los partidos de orientación socialista y revolucionaria, domesticó a la oposición al institucionalizar su lucha. Ahí inició este desastre, al irse cumpliendo el principio de elección consistente en asignar cargos de elección popular con base en el porcentaje de votos obtenidos por un partido político. Al interior los Institutos idearon formas de negociar esa representación que no es votada por los ciudadanos, sino designada al contentillo de los partidos, fomentado la presente dictadura de los mismos. En Coahuila, cuando el país exige la eliminación de tan perniciosa situación, por decisión del Tribunal del caso, el PAN incomodará al carro completo logrado en la última elección, lo cual me hizo pensar la tradicional (aunque tempranera) calavera, con que los mexicanos tratamos las cosas serias, con cierta hilaridad: La flaca, sin ser noviembrecalentó ya su guadaña,menos pluris para el PRIsin que el Partido se cimbre.Aunque quizá como siempreno sé si el PRI o la calacaestrenará alguna mañadigna de ponerse en placa,para llevarse al panteóna quien no sirva de peón. 


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