Tiempo vivido

El baluarte de oro de la cultura lagunera

El pasado 11 de abril, mi dilecto amigo Don José León Robles de la Torre, cumplió 90 años de edad; larga y fructífera trayectoria de vida, dentro de la cual ha dedicado 71 años a la actividad poética, la investigación histórica y a la crónica cultural de La Laguna y de Zacatecas, su tierra natal.

Lo conocí primero por sus libros: Torreón en las Letras Nacionales, publicado en  1986; y Cien años de Presidentes Municipales de Torreón.

El Primero, estando yo en la Cd. De México con un Cargo en la SEP, tuve la necesidad de buscar información relativa a Torreón y me encontré con la ficha en Internet, en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, que orientó su búsqueda.

El segundo lo compré en una librería de viejos, en las  calles de Donceles.

Opté por regalárselo a un Coahuilense radicado en el DF, al darme cuenta  que no me sería devuelto.

Por suerte pude conseguir otro el cual forma parte de mi biblioteca desde hace años, un libro cuyo contenido es un valioso referente, al grado que en la Biblioteca del Archivo Municipal, según registros, es el libro más consultado, reencuadernado en dos ocasiones; además de las muchas visitas al texto digitalizado que está en la página virtual.

Cuando años después tuve la oportunidad y la fortuna inesperada, de conocer personalmente a Don José León Robles de la Torre,  pude descubrir su impresionante trayectoria como escritor; confirmé lo que su sólo nombre me había sugerido en aquellas ocasiones: que era la persona a quien, sin duda, el nombre le quedaba a la perfección.

Porque si piensan en sus componentes, no hay una sólo parte de él que no hablen de fortaleza: José, al que Dios ha distinguido; León, el ícono ecuménico del valor, del poderío; Robles, alusivo al árbol robusto y portentoso del género Querucus, miles de veces utilizado en la poesía, en la heráldica, en la literatura para hacer indicación a la resistencia, a la dureza, a la longevidad;  y por si fuera poco; de la Torre, resguardo inventado por el hombre, nada menos que para defender y alargar la vida ante los embates de la guerra medieval, y por extensión, contra los embates de cualquier índole. En este sentido, Don José, es todavía un lanzador de saetas de palabras.

Saetas que no matan, sino que recrean y reconfortan, que marcan rumbo, que dan ejemplo,  aunque muchos no lo reconozcan o no lo sepan.Me enorgullece poder dedicar este y otros artículos a Don José León Robles de la Torre, para honrar al hombre que enaltece finamente a la poesía, a su familia, a Tepetongo, Zac., a nuestro municipio, al trabajo incansable por la cultura. 


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