Tiempo vivido

2013, año culminante de la Contrarrevolución

Sin duda los historiadores del futuro, consignarán al 2013, como el año del triunfo de la Contrarrevolución en México. Hemos comentado en otras ediciones, teniendo a mano suficientes evidencias, tanto documentales como acontecimientos consecuentes a la vista, que el proceso contrarrevolucionario,  aquel que tuvo sus primeros actos en Cd. Juárez, en los momentos previos a la firma de los acuerdos que marcaron el inicio del fracaso la Revolución Maderista, continuó hasta nuestros días, por obra de los “visajeros” de la revolución a quien retrató a la perfección Usigli en su pieza teatral El Gesticulador,  y denunció en sus cuentos y novelas nuestro coterráneo Francisco L. Urquizo. Como ellos, Alemán, al cual enmendó  un  poco en sus errores entreguistas López Mateos, quien fue el último en continuar la política nacionalista, suspendida después de Lázaro Cárdenas. De ahí en adelante, con tropiezos, -aunque tratando de ser  congruentes con la plataforma de acción y los principios del PRI, todavía fieles a los principios  y valores de la Revolución  Mexicana, que pugnaban por el hoy aborrecido pueblo,  principios que fueran trasmutados por Salinas a fin de justificar sus políticas de “apertura y modernización macroeconómica” beneficiarias de los monopolios nacionales-, se ha escrito la historia del encumbramiento de reducidos núcleos familiares que hoy mandan,  por cierto por poco tiempo;  sólo el que tarde el imperio de los nuevos dueños de México.
El empate de la derecha tradicional y conservadora, con la emergente de los últimos gobiernos de “la dictadura revolucionaria”, según términos panistas, inauguró la alternancia exigida por las potencias extranjeras del mundo financiero. Una alternancia de partidos ciertamente, pero no de corrientes y posturas ideológicas. Por eso, si las reformas que han dado muerte súbita a los Artículos que dieron lustre a la Constitución de 1917, no avanzaron, fue porque no tenían mano en los negocios que se derivarán de las Reformas Constitucionales. Hoy las cosas han mejorado para los contrarrevolucionarios, precisamente el año en que se festejó el Centenario de la Revolución Constitucionalista. 2014, si no reforman, en otro abuso del poder,  las fechas de la historia, conmemoraremos dos últimos y dignos Centenarios: los de la Toma de Torreón y de Zacatecas; de ahí no habrá otro Centenario que celebrar. Me dirán que  resta el 2017 en que se tendría que conmemorar el Centenario la Constitución de 1917, y su gran espíritu reivindicador de las causas sociales, pero no será una celebración, sino un memorándum luctuoso para los mexicanos de verdad, y quizá día para otra Revolución.


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