Tiempo vivido

La agonía de los sindicatos

Las huelgas de Cananea y de Río Blanco son antecedentes de la Revolución Mexicana, efecto de la labor de activistas sociales entre los que destacaron los Flores Magón, anarquistas que orientaron la lucha sindical de los obreros textiles, mineros, ferrocarrileros, empleados y oficinistas, y para quienes, además de la toma de conciencia de sus derechos establecidos en la Constitución de 1857 y los ideales en boga entre los trabajadores del mundo, sólo había el camino de la lucha armada, ante la evidente sordera de los dueños del capital y de sus aliados en el gobierno que actuaban con disimulo ante su explotación y miseria.
En el México rural de 1910, era la maza necesaria para movilizar la rebelión en las zonas urbanas y factor de alianza con los campesinos, población más difícil de involucrar por su grado de ignorancia y sujeción, merced al sistema de haciendas que prevalecía en esos años. Estallada la revolución maderista fueron los contingentes claves, pero también los impacientes ante las promesas reivindicatorias. Carranza y Obregón alentaron su organización e hicieron y deshicieron alianzas con los sindicatos según fue conveniente para sus propósitos políticos, hasta que el PNR y luego el PRI, consolidaron su organización corporativista de base popular y capitalizaron su control a través de las dirigencias alineadas y sometidas a cambio de canonjías y corrupción, permitiendo escurrir logros sindicales que, sin embargo, nunca llegaron a florecer como estipulaba el articulo 123 y sus relativos, principalmente porque entraron en contubernio con los sindicatos patronales para mantener bajo control su explotación, y quienes a la vez organizaron al PAN, que hasta últimas fechas intentó fortalecer su fuerza política incorporando a la acción nacional, a las clases populares antes aborrecidas, y ahora convertidas igualmente en carne de cañón para negociar las modificaciones constitucionales que terminaron hermanando a los partidos principales y haciendo satélites a los otros, que por exclusiones en el reparto del pastel de los negocios, curules, gubernaturas y presidencias municipales, se han ido formando.
El resultado de la gran alianza, es la muerte brusca de los sindicatos y por ende la implantación de la nueva esclavitud de la clase trabajadora mexicana, expoliada por la sumisión del país a las políticas a la OCDE, las cuales a través de una educación de baja calidad y de un magisterio castrado por la enajenación de la fantasía salarial diferenciada, han logrado la incapacidad de reaccionar ante el avance de nuestra expresión particular de reformar, para la fundación de los nuevos estados totalitarios.


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