Tiempo vivido

Vicio de origen en la Ley de Transparencia

La Constitución más longeva es la de los Estados Unidos de América y probablemente le siga la promulgada el 5 de febrero de 1917, es decir la nuestra, próxima a cumplir cien años. Ambas perfilaron la organización de su sociedad bajo el régimen republicano y democrático,  atendiendo  a su propio proyecto y a las circunstancias  históricas del momento en que se promulgaron, así como la visión que desde esas circunstancias fueron capaces de imaginar para el futuro.En una república federal lo importante son las entidades que la conforman: su soberanía, independencia y libertad para organizarse internamente.

El gobierno federal tiene la misión de garantizar precisamente esas tres condiciones, regulando las relaciones cordiales, afinando intereses y logrando objetivos comunes para garantizar la supervivencia de la República y su crecimiento  equilibrado, -en lo posible, claro-, dados los recursos naturales, población, etc. de los cuales dependen su desarrollo socioeconómico particular.Su carácter democrático se apoya en la soberanía que radica en cada uno de los ciudadanos quienes la delegan a diputados, senadores y en nuestro país al presidente municipal, gobernador y presidente de la República.

En otros tiempos, se elegía también a los miembros del Poder Judicial: jueces y magistrados. En la medida que el sistema de equilibrios se corrompió y el Poder Ejecutivo fortaleció el mecanismo para “palomear” a diputados, senadores gobernadores y hasta regidores a quienes luego los clubes políticos o partidos han ayudado a darle legalidad y legitimidad a su nominación, se eliminó la elección para los cargos del poder judicial y de plano el Presidente decía quien iba a cada sitio.

Como la ciudadanía ha repudiado el descaro, se han diseñado subterfugios a la presión contra la omnipotencia presidencial.

Sabiendo que la sumisión y la omisión van de la mano con el agradecimiento por las nominaciones, se han inventado instituciones independientes para vigilar la honestidad de las personas y la limpieza de la vida democrática nacional, las cuales gastan un dineral sólo para dar atole con el dedo, incluyendo la idea de la efectiva participación ciudadana. Así, en tanto no haya elección directa y efectiva de los ciudadanos para el poder judicial y los funcionarios de los órganos vigilantes; y se cancele, (vaya utopía, bien lo sé) la “palomeada” para la selección y luego “elección” de los representantes populares, seguiremos en el circo o en el gran  teatro de la vida republicana y democrática mexicana. 


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