Tiempo vivido

Sentencia de muerte al principio de la No Reelección

Confiados en el analfabetismo funcional de los mexicanos, el PAN, propaló falsamente que Madero refirió el principio de la No Reelección, sólo a la vicepresidencia de la República. Igual, mas sabiendo los efectos comprobados de la mínima información histórica auspiciada por los programas de la SEP, se tergiversa hoy la opinión de Cárdenas, en la obscura empresa de imponer la privatización del petróleo. Nos hace recordar lo que dictó Ferdinand Lassalle en los tiempos en que Juárez, al triunfo de la Reforma, enfrentaba la invasión francesa: “… señores, lo que es, en esencia, la Constitución de un país: la suma de los factores reales de poder que rigen en ese país. [ ] Se toman estos factores reales de poder, se extienden en una hoja de papel, se les da expresión escrita y a partir de ese momento… se han erigido en derecho, en instituciones jurídicas…”. Como la exigua clase media, los molestos intelectuales no alineados, y los 53 millones de pobres de México, no somos factores reales de poder, los encumbrados en los tres poderes que ampara la Carta Magna, en lugar de acatarla, la adecuan a los intereses que representan, y aún más, para salvaguardar sus adulteraciones, ahora pugnan por abatir el Principio de la No Reelección.
Bien lo dijo Jefferson en carta a Madison en 1719, “El poder ejecutivo de nuestro gobierno no es el único, ni tal vez el principal objeto de mi interés. La tiranía de los legisladores es actualmente, y será aún por muchos años, el peligro más temible…”. Mejor ejemplo; el que vivimos en México, cuando invocando la voluntad popular, estos “demócratas” que ya no son de extracción, ni representan a los obreros, campesinos, mineros, clases populares y medias, se preocupan más por limitar el poder del pueblo, y revivir prácticas del antiguo régimen, que consolidar el estado postrevolucionario. Hace 105 años Madero publicó La Sucesión Presidencial de 1910, en él condenó a Díaz por su incumplimiento al Art. 2º del Plan de Tuxtepec, que prometía carácter de ley suprema a la No Reelección. Al señalar que al derredor del gobierno se agrupaban elementos que sólo pensaban en su bienestar personal, aseguraba que el partido Anti reeleccionista conseguiría que las Cámaras se integraran por representantes legítimos del pueblo: “…trabajar porque se decreten las leyes necesarias a fin de evitar la repetición de que un hombre concentre en sus manos todos los poderes… [ ] La medida más eficaz… adoptar de nuevo en nuestra Constitución federal y en las locales de los Estados el principio de la no reelección.” A 103 años de iniciada su Revolución, en aras de la “modernidad”, se da mate a la razón de su lucha: la ¡No Reelección! 



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