Tiempo vivido

Revoluciones

Tenía un poco más de 10 años cuando en mi casa escuché hablar de Castro; la revolución era un tema recurrente porque el abuelo Gregorio Esparza Garza participó en las fuerzas constitucionalistas desde las primeras acciones en Coahuila.

Más adelante ya con orientaciones de mis maestros pude entender que la Revolución Mexicana y la Cubana se habían dirigido contra dictaduras que tenían muchos años dominando a sus respectivos países poniendo al servicio de capitales extranjeros sus riquezas y su población la cual galopaba encima de la miseria y la servidumbre.

El interés de los EEUU de mantener privilegios y condiciones de dominio obligó a Castro a plegarse al bloque contrario que entonces disputaba al país del norte el reparto del mundo.

La necesidad de una revolución generalmente ha sido gestada por un grupo de intelectuales, pensadores que toman conciencia de la situación vivida y deciden actuar para su cambio; es obvio que la mayoría de la población aunque sufre no alcanza esa conciencia que orilla a la participación activa y cae en el conformismo e incluso en la indiferencia.

Eso se hizo evidente después de la Revolución Francesa cuando Robespierre tuvo la necesidad de convencer a las mayorías del los beneficios de la revolución y para ello tuvo que recurrir a acciones de control político, incluso al terror.

Esa indiferencia y ese conformismo es caldo de cultivo para los intereses contrarrevolucionarios porque ahí crecen las disidencias inconscientes, por eso Castro tuvo que ejercer control y educación bajo los valores de la revolución, más cuando los EEUU ejercieron el bloqueo comercial a la isla.

Una lucha de la cual resultó vencedor al no doblegarse y volver a ser colonia aunque con altos costos para la sociedad cubana, que cierto sufre pobreza pero no vive hambre ni falta de educación y servicios médicos.

En México ese proceso no lo vivimos, aquí por décadas bajo los valores primarios de la revolución y con supuestos aires de democracia poco a poco se fueron cancelando los ideales revolucionarios dando paso imperceptible al principio, pero constantemente a la contrarrevolución. El resultado salta a la vista, más de sesenta millones de mexicanos sumidos en la miseria extrema y las riquezas no renovables entregadas al nuevo saqueo. Pensemos la razón, ante las críticas a Castro. 


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