Tiempo vivido

Pueblos indígenas

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, exhortó a la comunidad ecuménica a que velen por que las comunidades indígenas no queden a la zaga. Hoy, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, se dedicará al propósito de que los millones de indígenas en el mundo, históricamente marginados, gocen de servicios de salud.

Mañana se presentará en el Consejo Económico y Social, el segundo volumen del informe intitulado “La Situación de los Pueblos Indígenas”.

Seguramente nada significativo aportará en la tarea de hacer realidad la intención de dotarlos de mejores condiciones de vida, y será un acto protocolario más de los que acontecen en la ONU, con pobres repercusiones en la práctica cotidiana de los gobiernos de los países que tienen en su seno población indígena.

No porque el propósito valga poco, sino porque la celebración a la que se convoca apenas cumple 21 años, y porque las grades fortunas del mundo, sobre todo si son transnacionales o globalizadas, como se llaman ahora, tienen su origen en la explotación precisamente de los indígenas y de los recursos de las naciones de las que son naturales u originarios.

En nuestra patria esa desigualdad inició con la conquista de Tenochtitlán perpetrada por Cortés, que a la vez tuvo su antecedente en el viaje de Colón iniciado un 3 de agosto de 1492 del entonces Puerto de Palos.

Ambos dieron a los Reyes Católicos más tierras que las heredadas de padres y abuelos, pero también abrieron el periodo todavía vigente de denigración paulatina de nuestros indígenas.

¿Alguna vez hubo buenas intenciones? A la vista, copia de la petición enviada en 1684 al virrey Payo de Ribera, por el obispo de Guadalajara, Santiago León Garabito, solicitándole prorrogar seis años -en tanto cultivaran- la dotación de maíz y novillos, la cual vencía en diciembre de ese año, tras dos de auxilio a las naciones chichimecas de la Provincia de Coahuila.

Lo interesante es que propone tres medidas para asegurar que el auxilio llegara a los naturales, y al denunciar la corrupción, plantea la necesidad de la transparencia a través de documentos probatorios en manos de un fraile confiable. No sobrevivieron las naciones chichimecas, y sí quizá descendientes de aquellas personas que a su costa se enriquecían, como aconteció en todas partes del mundo.

A 494 años, la ONU estudia el rezago de los indígenas; la deuda es grande y la miseria alcanza, no sólo a los indígenas sino a los mestizos de la humanidad actual, pese a los programas sociales que siguen haciendo, como antaño, nuevos ricos. 


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