Tiempo vivido

Pueblos Mágicos

Nuestros Pueblos Mágicos son seis, Arteaga, Candela, Cuatro Ciénegas, Guerrero Parras y Viesca, les dio esa posibilidad la circunstancia el haber conservado con pocos cambios su planta urbana, el trazo de sus calles, sus casas viejas, sus plazas, iglesias.

Su distinción la consiguieron argumentando con sus específicas características conservadas gracias a que en otro tiempo fueron objeto del olvido en los proyectos gubernamentales de progreso.

Basados en una economía agropecuaria de mercado local y regional en su mayoría, no desarrollaron comercio trascendente; su gente conservó costumbres que hoy se valoran como riqueza cultural, con sólido tejido social sustentado en matrimonios y alianzas donde se reconocen sus filiaciones cercanas.

Sus habitantes vivían con la sensación de que el tiempo transcurría lento y la globalización al trastocar sus mercados inmediatos los metió en crisis.

Su atraso, su resistencia al cambio los vuelve hoy atractivos y los programas nacionales que tienen el propósito de rescatar lo viejo, lo tradicional en contraste con el vertiginoso cambio de las ciudades que incluso han destruido su patrimonio arquitectónico para dar paso a la modernidad, se vuelven esperanza para acarrear recursos que les permita atender renglones de avance, por ejemplo en servicios primarios de su comunidad, que sería muy difícil de solventar con el dinero recaudado en los ayuntamientos.

El problema es que si en torno a ese Pueblo Mágico no hay más atractivos que ver sus construcciones, sus casonas, conocer su historia, cosas que pueden ser conocidas en un día, qué hacer para que los visitantes se queden más tiempo o vuelvan en repetidas ocasiones.

Porque invertir en un pueblo aunque sea mágico debe ser costeable, nace aquí la contradicción porque para que sea declarado Pueblo Mágico debe tener condiciones mínimas en cuanto servicios de hotelería, alimentación, y elementos de distracción que haga placentera la visita.

Es aquí donde la imaginación hace falta para desarrollar planes que satisfagan estos requisitos y propongan otros de tipo cultural, artesanal, históricos, que les permitan potencializar su condición de mágicos involucrando a la población a partir de sus características geográficas, culinarias, urbanísticas, industriales etc.

La participación de los tres niveles de gobierno resulta sustancial, para romper los círculos viciosos que están prestos a atar cualquier iniciativa de progreso de esta idea de Pueblos Mágicos, a fin cumplir con sus objetivos, manteniendo su identidad. 



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