Tiempo vivido

Promesas de campaña

La conversación filtrada por la prensa estadounidense entre Trump y Peña Nieto, ha desatado una serie de interpretaciones desde distintos ángulos, incluyendo la del Presidente Maduro que a su vez originó una respuesta del Secretario de Relaciones Exteriores de México la cual trastocó los filos de la política tradicional de México con relación al respeto a la autodeterminación de las naciones al calificar la situación que pasa el pueblo venezolano respecto a su vida democrática, sin pensar que se mordía la lengua ante lo que vivimos aquí en México, donde la democracia está secuestrada por los partidos políticos sin beneficio para las grandes mayorías.

Lo curioso es que en la conversación aludida, Trump también violó ese principio con varias de sus expresiones imperativas hacia Peña Nieto, pero ahí no hubo reacción del Secretario, ya porque está en puerta la renegociación del TLC o porque se tiene miedo de la reacción visceral  de Trump, especialmente ante su postura reiterada de que México pagará el famoso muro bajo las condiciones que prometió durante su campaña.

Llamó la atención la intervención suplicante de Peña Nieto para que su homólogo ya no hiciera referencia al muro o más bien de que México lo pagaría, proponiéndole se expresara por ambas partes que se encontraría una salida diferente conveniente para las dos naciones. En otras palabras pudiera interpretarse la súplica de Peña Nieto de que olvidara ese asunto, cuando Trump ha dicho hasta la saciedad que la cumplirá porque fue una promesa de campaña.

Aquí, dijeron varios analistas y políticos que esa promesa, era sólo un gancho de campaña para atraer votos y que pronto abandonaría esa bandera; se tasó con nuestra experiencia mexicana dónde los políticos durante las campañas hacen muchas promesas que a la mera hora no se cumplen o resultan otras cosas peores como las fatales reformas estructurales.

Por eso estamos sin atinar cómo enfrentar la absurda promesa de campaña que Trump está ya instrumentando, como seguro intentará hacer con las otras locas ideas que traslucen su animadversión hacia México; ante éstas todavía nos sorprende la docilidad de Peña Nieto y más la candidez al recomendar tácitamente que aplique la receta mexicana sobre las promesas de campaña, poniendo en práctica nuestro dicho de que prometer no empobrece. 


r_esparzac@yahoo.com.mx