Tiempo vivido

Del Plan de Guadalupe a la Toma de Torreón

Pasadas las celebraciones centenarias importantes para los coahuilenses, celebraciones que aguzaron el entusiasmo de las autoridades al grado de destinar recursos especiales para eventos extraordinarios, (en el sentido de disponer fondos no programados en los aniversarios, digamos ordinarios); hechos históricos que motivaron el estudio y revisión de los acontecimientos, su difusión a las nuevas generaciones, las discusiones en foros y conferencias de los investigadores de la Revolución Mexicana, sin reciclar información  reiteradamente expuesta, sino nuevas aportaciones a la historiografía, soportada en documentos habidos en  archivos públicos y privados;  incluyendo necesarias actualizaciones del significado de tales gestas para la sociedad del presente, hoy volvemos al nivel de intrascendencia a que se reducen las fechas del calendario cívico nacional y coahuilense cuando no se cumplen centenarios.

Condicionan el lucimiento de las conmemoraciones los problemas actuales de las finanzas públicas y a menudo el descuido de los protocolos que dichas celebraciones exigen, pero especialmente  cierta parálisis en el tratamiento de los temas lo cual es evidente en el contenido de los discursos que se notan anacrónicos y sin reflexiones sobre la trascendencia de los hechos en el México del presente.

Cuando la investigación es escasa o se agota el estudio de las fuentes primarias, siempre es posible hacer nuevas lecturas desde el problema que se plantea en el aquí y el ahora; aún así puede ser finito el resultado.

Lo que no se vale es inventar conceptos que no aportan nada ni a la interpretación ni a la investigación.

Por ejemplo, poniendo atención a las fechas,  es posible  notar que un año después de haberse firmado el Plan de Guadalupe, los jefes constitucionalistas, Villa y Ángeles, desde El Vergel, Dgo. informaron a Carranza, su Primer Jefe, precisamente el 26 de marzo de 1914, que luego de tres días y sus noches de batalla  contra las fuerzas federales que se habían hecho fuerte en el Cerro de la Pila, habían abandonado las plazas de Gómez Palacio y Lerdo, Dgo. atrincherándose en Torreón, plaza para la cual preparaba la División del Norte el gran asalto, logrando capturarla  la madrugada del 3 de abril de 1914.

La coincidencia de las fechas, fue eso; sería absurdo aseverar o interpretar como novedad al hecho, que los villistas esperaron el día 26 para triunfar, en honor al Primer Aniversario de la firma del Plan de Guadalupe. ¡No inventemos, igualmente memoremos bien, cada batalla vale en sí!  


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