Tiempo vivido

¿De quién es la Patria?

A medida que avanza la “concreción” de los negocios petroleros, nos va creciendo la certeza que éstos estaban perfectamente armados y adelantados y en fase de espera, sin duda desde la llamada alternancia con la cual la derecha se encumbró a través de Fox y Calderón aplanando la carretera para la presente invasión de saqueadores; los contratos cuadran milimétricamente con las especificaciones  manifiestas y latentes de la Reforma Energética, a tal grado que van develando el gran plan y su verdadero fondo y propósito por demás siniestro y perverso; pero sobre todo evidenciando que la Reforma estuvo hecha a petición de parte, en la cual los mexicanos nada tuvimos que ver ni fuimos considerados, salvo los coludidos que son hoy sus instrumentos, debelando el espíritu de aquellos hombres y mujeres que hicieron posible el contenido de los artículos Constitucionales fundadores de la promesa que México, luego de 300 años de dominio español, de guerras contra EEUU y Francia, y la intestina de 1910, sería por fin de y para los mexicanos.Esta Patria, es increíblemente surrealista; como señaló Breton;  basta recordar que precisamente cuando mayor celebración y reconocimiento debió tener la obra de  la  Revolución y los verdaderos reformistas, estuvieron en el poder, merced a ese golpe de timón, sus detractores, quienes han ido borrando desde entonces las políticas económicas orientadas a lograr la justicia y la equidad en el bienestar social de las mayorías, y el mismo calendario cívico de finalidad educativa, que desde luego les recordaba sus derrotas ideológicas, económicas y políticas, desde la misma  Independencia, la Reforma y la propia promulgación de la Constitución de 1917, su principal afrenta.Es una de las razones de que dicha Constitución se incumpliera por efectos de la contrarrevolución, -presente como fuerza política paralelamente a los procesos triunfadores en esa lucha social-, la cual desde la alternancia se ha consolidado bajo la férula de quienes resultaron afectados por los artículos 3º, 27 y 123; fundamentalmente, los explotadores  de los recursos del mundo sin más interés que acumular riquezas a costa de la miseria de sus verdaderos dueños. Como todo comportamiento nacido de la ambición, el incumplimiento de la Constitución no fue suficiente; era urgente modificarla para actuar conforme a ella sin tapujos, ni cargos de conciencia, ni riesgos de una condena popular de traición a la Patria. Las Reformas fueron para eso, evitar cumplir la prescripción constitucional original, que era su deber y así obedecer a sus patrones, sin riesgo de ser acusados de vender nuestra soberanía, lo cual, sin duda, hacen con gran descaro. 


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