Tiempo vivido

Participación ciudadana

La semana pasada se realizó la consulta pública sobre la propuesta del Reglamento Municipal de Participación Ciudadana; sobre el cual el Cabildo de Torreón ha venido trabajando por más de un año. No dejó de inquietar este ejercicio por demás interesante sobre todo si se piensa por qué se hizo necesario un reglamento de este tipo.

Lo primero que ocurre es preguntar si los organismos institucionales cuya base es la representación popular están ya desgastados al grado que se requiera ampliar la participación del ciudadano común y corriente para efecto de legitimidad de su existencia y de las acciones bajo su responsabilidad. Es claro que quien promueve el reglamento se cuestionó que tan representativo es su organismo, sobre todo cuando es evidente que se conforma y funciona bajo el auspicio de los partidos políticos que han secuestrado esa representación dejando fuera a amplios sectores de ciudadanos.

Agrava esta circunstancia el sentir popular de que, por ejemplo, lo diputados y senadores pronto son absorbidos por el sistema y se vuelven piezas de acción y aprobación de los deseos del presidente y gobernadores olvidándose realmente de los ciudadanos que supuestamente representan, al menos territorialmente hablando.

Sin embargo, aparte del problema de representatividad auténtica este asunto tiene que resolver dos asuntos; el primero el de la comunicación asertiva y el otro la construcción de la confianza ciudadana en las instituciones atendiendo sus necesidades. Su resolución plantea la exigencia de la cercanía con la gente lo cual es difícil de cumplir con un sistema centralizado al cual le es difícil construir una información puntual sobre los requerimientos específicos y diferenciados de los ciudadanos y por tanto de su atención expedita.

El ejercicio me hizo recordar un planteamiento que hace tiempo ofrecí en un foro similar: la urgencia de sectorizar al municipio, de crear delegaciones que acerquen los servicios al ciudadano y sean capaces de construir un mapa y acciones jerarquizadas de la necesidad de servicios municipales, de organización social, de los perfiles económicos y de los proyectos necesarios para consolidarlos o iniciar su construcción; delegaciones con capacidad de discutir presupuestos y programas de gasto; es decir descentralizar a través de la gobernanza la administración municipal para atender problemas en lo inmediato bajo la participación auténticamente imbuida por la ciudadanía y deje de ser simulación la participación ciudadana, al no tener capacidad resolutiva. 


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