Tiempo vivido

Mujeres sampetrinas en la lucha social

Hay días que empiezan bien y terminan mejor. El jueves pasado fue unos de esos días especiales que lo llevan a la cama con un cúmulo de ideas a reflexionar y la tarea de extraer aprendizajes respecto a la capacidad humana de enfrentar problemas que atentan contra la vida y la dignidad personal y familiar.Fue la segunda vez que supimos de las mujeres campesinas de San Pedro como protagonistas de luchas sociales, organizadas para hacer llegar su voz a las más altas autoridades del país, en tono de enérgico reclamo y valiente decisión de triunfo de sus demandas.

La primera ocasión la ofrecieron documentos habidos en el AGEC, con relación a su participación durante los momentos previos al Reparto Agrario en La Laguna, cuando en forma clandestina los campesinos: padres, hermanos, hijos y esposos realizaban juntas nocturnas para discutir y preparar su demanda de tierras, condiciones laborales etc. que la Revolución había prometido, y eran encarcelados y “venadeados” por los rurales y los guardias de los hacendados.

Entonces enviaron oficios al gobernador, procurador federal y al mismo Presidente de la República, denunciando los hechos y clamando justicia y atención a sus quejas.

Hermosos documentos que no sólo muestran la entereza y la valentía, sino uno de los mínimos efectos que la revolución había logrado en La Laguna: la alfabetización de las campesinas laguneras.

El jueves se presentó en Torreón el libro: 202 Sampetrinas hicieron retemblar en su centro la tierra misma; ensayo histórico de Gabriela Gutiérrez Medellín, que documenta con notas periodísticas, anécdotas, fotografías, análisis y reflexiones la Caravana de Hambre que el 19 de mayo de 1963, iniciara en la escuela Centenario de San Pedro de las Colonias con rumbo a la ciudad de México con el objetivo de presentar de viva voz a Adolfo López Mateos la situación de miseria que vivían las familias campesinas en el municipio y en toda la Comarca.

Emprendieron su odisea no sin haber vivido intentos por parte de autoridades municipales y estatales, de que abandonaran su propósito, recibiendo incluso amenazas del ejército, a quienes ya con cartuchos cortados, vencieron entonando el Himno Nacional.

Una magnífica constancia del valor cívico y de la conciencia social de la mujer lagunera que toda ciudadana debiera leer; una lección del poder de levantamiento que incluso un número pequeño de mujeres logró y movió la conciencia de un Presidente y de la nación, acción que trascendió fronteras.

Léalo, ahora que el hecho olvidado ha renacido en este libro. 


r_esparzac@@yahoo.com.mx