Tiempo vivido

Movilizaciones estudiantiles frente a reformas educativas

La movilización de los estudiantes del Politécnico Nacional para oponerse a la reforma de sus planes de estudio, es una reacción retardada de lo que debió acontecer hace años cuando se impulsó la reforma a la educación secundaria, por cierto extraviada hasta el momento; porque en el fondo fue, como ahora, en contra de la calidad educativa, al adelgazar los planes y empobrecer los programas de estudio. Han sido aquellas generaciones de estudiantes de secundaria  sacrificadas por la reforma, las que ahora protestan al comprender que serían de nueva cuenta víctimas de una educación empeñada en formar mano de obra barata y mentes reducidas en conocimientos y herramientas intelectuales de autodesarrollo y aprendizaje permanente, con limitantes efectivas para la toma de conciencia de su situación ante la avalancha de avances científicos y tecnológicos de los países de alto desempeño educativo.Desde luego contra aquella reforma debieron actuar los profesores, porque los jóvenes no podrían haberse dado cuenta, debido el nivel de comprensión  exigido por el fondo de la política educativa de mantener al país en dependencia. Pero mostró al mismo tiempo la efectividad de la estrategia en la formación de los normalistas y de los profesores en servicio a quienes les pasó de noche el propósito. No hay contradicción, ya que podrían cuestionar ustedes: ¿cómo es que aquellos jóvenes mal preparados, ahora cobran conciencia? Ah, porque ésta es resultado de su confrontación con la realidad del mercado laboral, los salarios y las rutas de superación personal y profesional que están prácticamente canceladas y que se supone inaugurarán las reformas estructurales, claro, según voceros oficiales, dentro de varias décadas. ¿Y mientras tanto?Las normales, el Politécnico, los tecnológicos y universidades tecnológicas son subsistemas que dependen de las decisiones directas de las autoridades de la SEP en materia de planes, programas, nombramientos de directores y de contratación de profesores. Por eso el gobierno reaccionó rápido, de lo contrario, el conflicto podría llevar, como en 1929,  -por la misma situación: una reforma educativa impuesta-, a la autonomía del Politécnico y de ahí por efecto dominó, de los demás subsistemas.No obstante, la moneda está en el aire. La renuncia de la directora del Poli, baja  presión al diálogo, avalado incluso por la Cámara de Diputados; aunque en realidad, si deseamos verdadera calidad educativa, deberíamos pugnar por la autonomía de todo el sistema de educación superior; sólo así dejaremos de producir nuevos esclavos, aún con doctorado, para el mercado de trabajo. 


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