Tiempo vivido

México y EEUU

La historia México-EEUU ha sido siempre complicada y en ella ha habido más pérdidas que ganancias para nuestro país; en los últimas décadas han sido temas recurrentes el TLC, el narcotráfico y la migración de miles de mexicanos; el primero asunto de doble vía y los dos últimos en un solo sentido a partir de los mercados específicos que allá se desarrollan.

De éstos el primero tiene que ver con el incremento del consumo entre la población estadounidense lo cual implica la responsabilidad de aquel país de combatir el crecimiento en la demanda y no sólo el tráfico en sí.

El segundo representa nuestra responsabilidad al no generar los empleos suficientes y los salarios apropiados para tener una vida digna, dos problemas que tienen que ver con nuestro desarrollo económico y con las políticas y leyes laborales.

Ante las últimas elecciones estadounidenses campeaba el ánimo entre los mexicanos que con los demócratas nos podía ir mejor, más deseo que realidad, más cuando el ganador abrió fuego contra los migrantes y el TLC, con expresiones claramente antilatinas y más antimexicanas. Así, fuimos a alentar a los expulsados de nuestro país para que no apoyaran al candidato republicano.

Lo creímos posible cuando ante las acusaciones contra la ética y moral de Trump republicanos destacados lo repudiaron. Pero el resultado nos aclaró que esto no hizo mella en la votación, quizá evidenciando la doble moral del sector retrógrado estadounidense. Pero más se hizo evidente que los temas de campaña del republicano hicieron eco en la población; el discurso antilatino, antimigrante, antimusulmán y anti Obama sentó sus reales y se tradujo en votos.

Puso de manifiesto una vez más el verdadero sentir de los gringos conservadores respecto a nosotros y las políticas del gobierno demócrata aún cuando registró la más alta deportación de indocumentados en toda la historia.

En riesgo la endeble política de buena vecindad si Trump trata de cumplir sus temas de campaña, más cuando tiene el carro completo, dando otro ejemplo del conservadurismo en el orbe, desalentando las esperanzanas de las mayorías del mundo que cada vez más galopan hacia la miseria y el desamparo ante la voracidad de los capitales que gobiernan la globalización.

En este panorama que nos quede claro: no existen los amigos para los desposeídos. 



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