Tiempo vivido

Juárez y la prensa periódica

Ayer, conmemoramos el natalicio de Benito Pablo Juárez García, en un México que vive procesos sociales y económicos para unos de modernidad y actualidad ecuménica, para otros de retrocesos efectivos que contradicen el discurso sobre los derechos humanos, especialmente el del libre pensamiento y la expresión de ese pensamiento, pero sobre todo aquellas garantías que desde la Constitución del 1824, pugnaron porque los mexicanos fueran dueños de los recursos  naturales, tras la experiencia de 300 años de explotación y saqueo de las riquezas del subsuelo y de servidumbre humana bajo esquemas de discriminación étnica.Por ello fue por muchos años motivo de exaltación la propia figura de Juárez, quien de haber sido huérfano, indígena y maltratado por su tío, llegó a ser Presidente de República y fundador del México moderno, laico, republicano, soberano, pese a la condena y combate de la Iglesia católica mexicana y de los conservadores que ofrecieron a México como botín a cambio de mantener sus privilegios.

Uno de los campos de batalla de aquel grupo de mexicanos fue sin duda, donde se debatió el imperio de la libertad de prensa, decretada desde  la Constitución de Cádiz, reconociendo a muchos activistas que ya hacían uso de ese recurso para conformar la opinión pública y presionar reformas de protección del individuo frente al Estado: José María Coss, Andrés Quintana Roo, José Joaquín Fernández de Lizardi, Pablo de Villavicencio, precursores tempranos de la Reforma y fundadores de la prensa política mexicana.

No era aquella prensa neutral, los grupos en contienda ideológica y política fundaron sus respectivos órganos, así sucedió durante la conformación de la Constitución de 1824, los federalistas con los suyos, los centralistas igualmente, con la diferencia que éstos siempre trataron de acallar la prensa periódica contraria, con la censura, cárcel a los editores y la destrucción de las imprentas, sobre todos en los estados donde se multiplicaron los periódicos y folletos, por ejemplo, contra de Santa Anna, quien publicó el 25 de abril de 1853 la ley Lares, con la cual suprimió la libertad de prensa y redujo los periódicos del país a los órganos oficiales y gobiernistas, acallando la más mina voz liberal.

Los revolucionarios de Ayutla, luego reformistas y liberales liderados por Juárez, restablecieron la libertad de prensa e hicieron uso inteligente y prolífico de órganos de difusión ideológica que permitió instalar un Congreso Constituyente fortalecido en la opinión pública. ¡Aprendamos de su historia!. 


   

r_esparzac@yahoo.com.mx