Tiempo vivido

Juárez en Saltillo, enero de 1864

Benito Pablo Juárez García, es sin duda, a pesar de las obtusas opiniones de los conservadores de ayer y de hoy, la más alta figura de la historia liberal  y republicana mexicana; por supuesto de excelsa trascendencia para la de Coahuila. Ignacio Zaragoza, Juan Antonio de la Fuente, Andrés Saturnino Viesca, Victoriano Cepeda, Jesús Carranza, Ildefonso Fuentes, entre otros, fueron coahuilenses que apoyaron sus causas y fundaron la confianza para que con su gobierno forzadamente itinerante, por su lucha libertaria contra la invasión francesa, con rumbo a Paso del Norte, viera en estas tierras nuestras amparo y fortaleza. El fervor a su grandeza no es sólo gala nuestra, lo fue de todas las naciones latinoamericanas, como Colombia, quien propuso, después de restablecida la República, fuera reconocido como el Benemérito de las Américas, o en Cuba, donde  el salón “Benito Juárez” del Capitolio de La Habana, es el despacho de la presidencia del Senado.
Los traidores habían ofrecido a Maximiliano el trono de México, condicionándolos a que le presentaran votos de aceptación de la generalidad de la población. El ejército francés forzó marchas para apoyar la aprobación de las poblaciones, por supuesto, a punta de bayoneta. Así, el ejército francés al mando de Bazaine, Douay, Castagny y Mejía  avanzaron hacia el norte. Juárez, ante la movilización militar, salió de San Luis Potosí rumbo a Saltillo el 20 de diciembre de 1863. Entonces Coahuila estaba unido a Nuevo León y el gobernador Vidaurri, ya en tratos con los traidores e invasores, ordenó al alcalde de Saltillo que confirmase el arribo y se le tributaran los homenajes que merecía su investidura. El programa contempló: Bienvenida en la hacienda de Buena Vista, -donde hoy se sitúa la UAAAN-; invitación al vecindario para que adornasen los frentes de sus casas; discurso oficial; música,  en la garita, por la banda de la ciudad, y la casa donde se le alojaría, que era la vivienda del Alcalde D. Pedro Pereira.
A las doce horas del 9 de enero de 1864, el pueblo entero se volcó para recibir al Presidente Juárez; honró así al suelo coahuilense. Francisco Zarco, Guillermo Prieto, Lerdo de Tejada, Juan Antonio de la Fuente entre otros, le acompañaban. Ya instalado en la casona de la esquina sureste del actual cruce de las Calles de Juárez y Bravo, puso en claro la razón de su estancia en Saltillo al gobernador Vidaurri; se trataba de obtener los dineros recaudados en las aduanas de Tamaulipas y Coahuila para sostener la defensa de la Nación. Le fueron negados, actitud que dio por resultado el renacimiento de Coahuila como Estado Independiente, Libre y Soberano, el 26 de febrero de 1864. ¡Conmemoremos!


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