Tiempo vivido

Fomento a la lectura

Nada más placentero que tener la necesidad de acercarse a su librero y buscar ahí algún libro que quizá algún acontecimiento de la vida nos hizo recordar nuestra posesión de la copia y repasar sus páginas para satisfacer el tipo de necesidad nacida profundamente. Este tipo de lectura tiene en el individuo una larga ruta y la convicción de que el pensamiento ahí plasmado por determinado autor vale la pena reflexionarlo, rescatarlo en su didáctica implícita y aprender de él, expandirlo después de apropiárselo y hacer aplicación de su contenido.

Esta expansión del pensamiento, sólo es posible mediante la lectura, este es su mayor valor, la revolución que provoca con su consecuencia de abrir horizontes, de motivar nuevas visiones del mundo y cambiar nuestro concepto de él, modificando estructuras mentales que quedarían estáticas evitando recursos de adaptación a la realidad, desubicándonos y haciéndonos menos eficientes.

Claro la naturaleza de la lectura aporta cosas distintas, pero no hay cual cuarte o reduzca esta apertura de horizontes, la expansión del pensamiento siempre es consecuencia de la lectura; de ahí el propósito de fomentar la lectura cuya consecuencia es el incremento de la inteligencia humana. Así, esta semana de visita del Papa, escuchando sus diversos mensajes, me hizo pensar en el poeta León Felipe y unos versos famosos: “Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo, porque no es lo que importa llegar solo ni pronto sino llegar con todos y a tiempo”, escritas en 1930 para inaugurar Versos y Oraciones de Caminante.

¿Qué me hizo asociar tales hechos? quizá los exhortos de Francisco de reflexionar ante la necesidad del diálogo para privilegiar el bien común, buscar coincidencias y armonizar los intereses, construir un mundo pensando en todos, sin privilegiar agendas que se alejen de la responsabilidad social del quehacer humano, pensando en las ganancias particulares que promueven descartes, olvidos, discriminaciones, negaciones que demeritan nuestra condición humana.

Aplaudo por eso las iniciativas para hacer que nuestros lectores crezcan, porque tendremos una población más reflexiva, más solidaria basada en una plataforma global con propósitos compartidos de conocimiento, de perspectivas comunes, de metas coincidentes en ser mejores. Leamos, promovamos sea un hábito nacional que sin duda abrirá canales de comunicación restauradores del tejido social, iniciando por nuestra propia realidad familiar, porque sin duda hay ahí tareas concretas que cumplir en este sentido.


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