Tiempo vivido

Escuelas para la reelección de diputados

Resulta tragicómica la actuación de las Cámaras de representantes de México. Sería más explicable y comprensible si tuviéramos claridad respecto a quiénes representan. Cierto, fueron votados por mayorías, mayorías que rara vez llegaron al 50% del padrón electoral, y algunos ni siquiera eso, merced a la figura de diputado o senador plurinominal; pero aun así, sigue la incógnita de quiénes fueron sus verdaderos electores, aquellos que los ungieron para que los representase en la contienda electoral bajo la bandera de algún partido político, que otorgó presunta representatividad popular a su candidatura.
Se supone, a partir de los estatutos de los institutos políticos que los postulan, que ninguno fue por generación espontánea, ni siquiera los junior. Debiera obrar en su expediente: años de militancia, y constancia de participación partidista; de un proceso que incluya experiencia en territorio, en las secciones, en los comités de la estructura partidista; antecedentes en cargos públicos o en organizaciones o instituciones sociales; en fin, reconocimiento de sus co-partidistas a sus méritos fuera y dentro del Partido, por lo menos. De ser posible, buen perfil escolar y mínimo conocimiento, al menos a nivel de lectura, de las Constituciones  Políticas de su Estado y de México.  Por eso resultan pueriles, las justificantes de la reelección de diputados y presidentes municipales: el argumento de modernidad, como si fuera cosa de moda política; y más absurdo aún, considerar la reelección como un periodo de actuación garantizada, pasada la primera elección como etapa de aprendizaje y de posible buen desempeño. Lo último sería innecesario, con una acertada elección y un proceso anual de ratificación o remoción a partir  de su desempeño. Pensar que en un país con los millones de habitantes que somos, no habría mejor individuo que el elegido una vez, es verdaderamente ilógico. Claro, no dicen que el fondo de la Reelección es asegurar que en el mediano y largo plazo, las fuerzas que dominen la economía y los grandes negocios, tengan operarios entrenados y obedientes a sus intereses.
Golpe dado ni…, ineludible en una nación donde está instalada la dictadura de Partidos; así, para estar en el nivel de chunga farota en que se encuentran las Cámaras; mientras llega el momento de otra Revolución, valdría la pena abrir escuelas donde se preparen los perfiles para la reelección política. Cursos básicos: Por un México bajo el control de las transnacionales; Obediencia y contubernio: el dinero manda; ¿Qué es el pueblo? esa realidad innecesaria; el Éxito de la Contrarrevolución Mexicana y, Prevariquemos la Constitución.



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