Tiempo vivido

Educación sin brújula

Dos años siete meses han transcurrido desde que la presente administración federal se hizo cargo del rumbo de la nación. En tiempo presentaron el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 y la SEP su Programa Sectorial.

Para cumplirlos eran “necesarias” las llamadas reformas estructurales que por ahora han resultado un fiasco, si comparamos  los objetivos y metas plasmadas en  dichos documentos con los resultados, especialmente los referidos al bienestar social y económico de la inmensa mayoría de mexicanos y los ajustes a la baja en el PIB, y otros indicadores de la macroeconomía, que simplemente demuestran el desastre que los Secretarios en conjunto han sabido muy bien organizar.

La Reforma Educativa ha tenido desde sus crónicos intentos por arrancar, el germen de las controversias en que se encuentra naufragando. Primero porque su barco estaba hundido gracias a la acción de Fox y Calderón, quienes con su visión empresarial, concibieron la educación como negocio y no como responsabilidad social del Estado mexicano. Más, porque los Documentos Base para la Consulta Nacional, convocaron a la revisión y no a la propuesta puntual y reformadora del Modelo Educativo.

La evaluación que plantearon, careció de elementos innovadores para la reflexión y sí un costal de referentes inconexos y confusos en sus planos, y  los sustentos pedagógicos inscritos en la vanguardia mundial, han brillado por su ausencia.

Para muestra un botón: el fin de la educación media superior es que los alumnos: aprendan a conocer instrumentos de compresión, (¿?). Una  estrategia de enseñanza: que aprendan y aprendan a aprender;  (¿acaso fin y estrategia es lo mismo?).

Un principio: la centralidad en el aprendizaje y el alumno -concepto que fue novedoso hace 40 años, así como el de generar competencias, lo fue hace 20- todo dicho en verdaderos rollos, sin coherencia interna y mezclando categorías y conceptos notoriamente incomprendidos, hasta confeccionar una ensalada desorientadora y anacrónica. 

En enero de 2015, la SEP anunció que en agosto presentaría el nuevo Modelo Educativo; es decir, en dos años y medio, los maestros mexicanos han trabajado como les ha dado la gana o con los referentes que han sido de su preferencia, o los que han sido capaces de inferir en los  programas de estudio, en los libros de texto o consejos técnicos.

Por eso las preguntas ¿bajo qué modelo educativo y pedagógico se elaboraron los instrumentos de evaluación? ¿Contra qué contrastarán los resultados de la pasada evaluación y las agosto y septiembre? ¡Sólo el Señor sabe!. 


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