Tiempo vivido

Divagaciones de un mexicano fuera del manicomio

Podría decirles que en la semana: comí  palomitas, leí dos libros, fui al cine y como iba solo, vi la película porque al descargarse  la lámpara del iphone,  sin remedio, dejé de leer los libros para concentrarme en los subtítulos de la proyección cinematográfica, los cuales decían mucho menos y a veces distinto que lo comunicado por los actores; todo esto en rotativas acciones de temporalidad especifica aunque, claro, hay que decirlo, en diferentes planos. Por supuesto podría agregar que atropellé a un perro, pero sin mayores consecuencias porque no iba a gran velocidad, sólo trotaba para convencer al corazón que aguante un poco más de tiempo funcionando, tan correctamente como dictan los cánones médicos debe palpitar a mi edad este estupendo músculo, en donde incluso, por si fuera poco decían antaño era el nido del amor.
Con justa razón pueden, es más, deben  pensar y aún expresar quienes me hacen el favor de leer esta columna: ¡y a mí qué carajos me importa si comes palomitas saladas o acarameladas o haces gala de plural  capacidad o competencia (ahora que está de moda), o fanfarroneas con la hazaña de leer un libro y entenderlo, y hasta que eres fan casual de la biodiversidad! ¡Si no tienes nada interesante que decir, para qué gastas tiempo y energías en escribir, y más el nuestro, habiendo cosas  trascendentes y dignas de constructiva reflexión!
Tendría que darles la razón; y se la doy; pero por dónde empezar: ¿por el tema de los magistrados de la suprema corte que ganan unos cuantos pesos más que los asalariados; sueldos, prestaciones y compensaciones muy merecidas y justificadas, no por el trabajo que realizan, según explicaron, sino para que sean honestos y no pidan moche por las sentencias dictadas? o ¿por las dietas de los diputados y los gastos de representación que ellos y sólo ellos se autorizan, sin ley alguna, ni pueblo que los controle y sin que se les caiga la cara de vergüenza? o ¿por el inusitado e histórico aumento a los maestros del 3% y feria al 01, con el cual casi los pone a nivel que los noruegos o suecos, salvo por algunas cientos de Coronas de diferencia? o ¿por el ahorro que está significando para el gasto público, el que no hayan liberado las participaciones federales a cinco meses de iniciado el año fiscal? o ¿porque urge que empiece el mundial de futbol para que no estemos pensando en todas estas tonterías y otras como el ajuste a la baja de los índices previstos para el crecimiento de la economía mexicana? Sin duda existe materia para todo tipo de análisis; pero para qué arar en el mar. Sólo serían palabras necias, para oídos tapados de cerilla y voces silenciadas en confabulación extrema al servicio de los dueños de la globalización.


   r_esparzac@yahoo.com.mx