Tiempo vivido

Día del niño: de lo efímero a lo trascendente

Rubén Darío, sentenció: el que pierde la mañana, pierde la tarde; el que pierde la juventud pierde la vida. Perfectamente aplicable, y con mayor dramatismo, a la niñez coahuilense, nuestro divino tesoro. Loable sin duda, que preparemos festejos, festivales, que echemos la casa por la ventana y se ofrezcan momentos de esparcimiento y alegría a núcleos de niños, un tanto privilegiados, en ese mundo de carencias materiales y espirituales en que miles de menores en nuestra entidad intentan un desarrollo marcado por la supervivencia extrema.
Cuando López Mateos fundó en 1961, el Instituto Nacional para Protección a la Infancia (INPI), había el antecedente de la Gota de Leche, institución del sector social creada en 1929, orientada a obtener leche y desayunos escolares, experiencia que daría pie al organismo público: Asociación Nacional de Protección a la Infancia, el cual atendió tareas de alimentación a niños huérfanos y abandonados. El INPI se enfocó a proporcionar desayunos escolares, ampliando sus servicios hasta crear el Instituto Mexicano de Asistencia a la Niñez, fundado en 1968, agregando la atención a los niños en explotación. El IMPI avanzó y promovió el desarrollo familiar y de la comunidad. Éste fusionado con el IMAN, dio origen al actual DIF. Salvo el IMAN, que desarrolló investigación, aunque sólo en el área médica, la tarea ha sido fundamentalmente asistencial, y para cumplir sus objetivos de prevención requiere coordinarse con otras instituciones.
Instituciones que no tienen normatividad clara y categórica para instrumentar la coordinación aludida, reduciendo su actuación a la discrecionalidad y a la  signatura de convenios y reconveníos según se ponga de moda tal o cual problema, condicionando la conveniencia política, su tiempo de duración. Por eso, he de insistir que para dejar la simulación, o una práctica de cómo si, en el problema creciente de los embarazos tempranos, el Congreso del Estado debe reconocerlo como un problema prioritario y urgente de enfrentar y obligar al Ejecutivo y sus Secretarías, a la conformación del Instituto de atención a la población en riesgo. Institución que incluya no sólo la atención remedial, y la preventiva, sino la investigación y atención ampliamente multidisciplinaria; con la obligación intersecretarial de cumplir programas y proyectos comunes y convergentes.
Enviaré la solicitud a los diputados que nos representan, agregando el imperativo, que levanten el dedo incondicionalmente a una iniciativa de esta naturaleza. Invito a quienes la consideren inaplazable, hagamos voz que se escuche, inevitablemente, en las esferas gubernamentales.


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