Tiempo vivido

Crisis partidista

Durante el siglo XIX los partidos políticos se formaban en torno a caudillos que con cierta ideología aspiraban a puestos de elección popular; eran organizaciones que nacían para cierto propósito de corto plazo que al conseguirlo desaparecían; las condiciones de desarrollo del país, los poderes económicos y políticos muy focalizados en regiones hacían innecesario su carácter nacional.

Fue Madero a inicios del Siglo XX que formó al antirreleccionista con cierto carácter nacional cuando contendió contra Porfirio Díaz; pero luego lo abandonó para su elección presidencial a fin de deshacerse de las presiones de sus viejos partidarios antirreleccionistas como los hermanos Vázquez Gómez.

Durante la última etapa constitucionalista, ya organizados los obreros y campesinos en torno al poder presidencial fueron creciendo corrientes que hicieron muy complejas las negociaciones, especialmente después de la presidencia de Obregón; por eso a Calles se le ocurrió formar el PNR ya con la visión de unificar a todas esas corrientes bajo un cúmulo de principios que recogieron las aspiraciones revolucionarias, las reivindicaciones sociales.

Cárdenas organizó las fuerzas vivas para que coincidieran con su pensamiento; integró para ello a la CTM, la CNC a los empleados del gobierno federal, a los sectores populares. Canceló sus nexos con los callistas transformando al PNR en PRM, el antecedente inmediato del PRI.

Paralelamente transformó la relación partido gobierno; invirtiendo el centro de poder de aquella forma en que el partido daba las directrices a los diputados y ejecutivos de los tres órdenes de gobierno, siendo éstos el instrumento para la realización de los ideales revolucionarios, haciendo necesario estuvieran empapados de lo que había prometido la revolución al pueblo, hasta conseguir que el partido fuera el instrumento del presidente, gobernador o presidente municipal en turno, para lo cual se fortaleció el mecanismo de selección interna: la palomeada a los premiados, postulados por el partido.

Con ello se garantizaba la lealtad y obediencia al jefe, llamada disciplina partidista, antes que la lealtad a los principios y programa del partido.

Así para mejor control, los principios fueron ajustados a la visión del ejecutivo, igual las modificaciones a la Cara Magna donde estaban plasmados aquellos principios emanados del Constituyente de 1917, generando con su abandono la incredulidad en el partido, crisis que viven todos los partidos, al abandonar su ideología original, por un pragmatismo voraz.


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